4 de octubre 2026 - 23:04

Lula da Silva admitió que esperaba ganar en primera vuelta y calificó de "inesperado" el resultado

El presidente brasileño reconoció que estaba convencido de imponerse sin balotaje y ahora deberá disputar la segunda vuelta con Flávio Bolsonaro. Apuntó contra su rival y anticipó que buscará movilizar a los más de 28 millones de electores que no votaron.

Lula da Silva admitió que esperaba ganar en primera vuelta y calificó de inesperado el resultado.

Lula da Silva admitió que esperaba ganar en primera vuelta y calificó de "inesperado" el resultado.

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció este domingo que el resultado de la primera vuelta fue “inesperado ” y admitió que estaba convencido de que conseguiría imponerse sin necesidad de un balotaje.

“Confieso que estaba convencido de que iba a ganar en la primera vuelta”, afirmó durante su primer pronunciamiento tras el cierre del escrutinio, en un acto celebrado en un hotel de San Pablo. El mandatario deberá disputar ahora la Presidencia con el senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre.

Lula agradeció a los millones de brasileños que acudieron a las urnas para elegir al próximo presidente, además de a quienes votaron para renovar la Cámara de Diputados, el Senado y los gobiernos regionales. El jefe de Estado destacó el carácter democrático de la jornada y reconoció que los resultados pueden no coincidir con las expectativas previas a la votación. “Muchas veces, el resultado es inesperado”, afirmó el mandatario durante el encuentro.

El presidente brasileño reconoció que estaba convencido de imponerse sin balotaje y ahora deberá disputar la segunda vuelta con Flávio Bolsonaro.

El presidente brasileño reconoció que estaba convencido de imponerse sin balotaje y ahora deberá disputar la segunda vuelta con Flávio Bolsonaro.

Lula ya piensa en la segunda vuelta

De cara al balotaje, Lula planteó la elección como una disputa entre dos proyectos políticos y sostuvo que los brasileños deberán decidir qué rumbo quieren para el país. En ese contexto, cuestionó a Flávio Bolsonaro y vinculó a su entorno con distintos episodios que, según afirmó, deberán ser esclarecidos durante la campaña.

“Del otro lado, solo hay incertidumbre, con una biografía de un pasado oscuro”, afirmó Lula, en una referencia a Flávio Bolsonaro y a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. El mandatario también mencionó presuntos vínculos con milicias y organizaciones criminales en Río de Janeiro, además de investigaciones relacionadas con el denominado Banco Master. Lula sostuvo que estos asuntos formarán parte del debate durante la segunda vuelta.

El candidato izquierdista también anticipó una de las principales estrategias de su campaña para el balotaje: movilizar a los electores que no participaron en la primera vuelta. Según explicó, más de 28 millones de brasileños no acudieron a las urnas, un grupo que podría resultar determinante en una contienda que se presenta ajustada. “Vamos a analizar qué proyectos tiene el país”, señaló Lula, quien remarcó que la participación electoral será clave en la definición.

Con el 99,93% de los votos escrutados, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,05%, frente al 45,14% de Lula, de acuerdo con los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE). El senador, de 45 años, se mantuvo al frente durante buena parte del recuento y terminó la jornada con más de 55,5 millones de votos, alrededor de tres millones más que el actual mandatario.

La diferencia llegó a ser más amplia durante las primeras horas del escrutinio, pero se redujo a medida que comenzaron a incorporarse los resultados del noreste brasileño, una región donde Lula conserva una de sus principales bases electorales. El resultado dejó a Flávio cerca de evitar una segunda vuelta, aunque finalmente no consiguió superar el umbral necesario para imponerse en la primera ronda.

Para Lula, el resultado representa un retroceso respecto de la primera vuelta de las elecciones de 2022, cuando consiguió el 48,4% de los votos, equivalentes a unos 57,2 millones de personas. El mandatario, que busca un cuarto período presidencial no consecutivo, deberá ahora intentar ampliar su respaldo entre los votantes que optaron por otros candidatos.

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