San Pablo (AFP, Reuters, ANSA) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, fue ayer ampliamente aclamado, aunque también abucheado por primera vez, al participar de la reunión plenaria del VIII Congreso de la Central Unica de los Trabajadores (CUT), la principal de Brasil, que él mismo fundó hace 20 años.
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Con aplausos y gritos de «Lula, Lula», los delegados dieron la bienvenida, interrumpieron y despidieron al presidente, el aliado histórico de los trabajadores que lideró las duras huelgas sindicales del fin de la dictadura y ayudó a renovar el sindicalismo brasileño.
Pero Lula también recibió inéditas críticas, con algunos abucheos de los sectores más radicales y pancartas desplegadas a su llegada, criticando la reforma del sistema previsional propuesta por el gobierno y repudiada por el ala más izquierdista de su Partido de los Trabajadores (PT) y de la CUT. «Abajo las reformas neoliberales del gobierno burgués de Lula y del FMI», o «la CUT tiene el deber de estar contra la reforma de las pensiones», se leía en algunas pancartas.
Fueron los primeros silbidos públicos a Lula desde que llegó al poder, hace cinco meses. «No me preocupo con los abucheos, porque los creo tan importantes como los aplausos. Ya me abuchearon por crear el Partido de los Trabajadores y la CUT» en 1980, declaró Lula.
El Congreso de la CUT, convocado cada tres años, es la más importante instancia de decisión de la central sindical ligada al PT, que tiene una base de 22 millones de trabajadores. El texto de directrices que será votado es una declaración de apoyo al gobierno de Lula.
El congreso debe concluir el sábado, con mayoritario apoyo al gobierno, algunas demandas concentradas en la rebaja de las tasas de interés y cambios en la reforma de las pensiones. Además, elegirá al nuevo presidente de la CUT, Luiz Marinho, un antiguo colega de Lula de su sindicato de los metalúrgicos y quien ha sido promovido por el propio presidente.
Facciones históricas del sindicato han repudiado la política económica moderada y un tercio de la organización, formada por gremios de empleados públicos, no tolera la reforma de las jubilaciones porque les quita una serie de privilegios.
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