30 de octubre 2006 - 00:00

Lula: "El adversario ahora son las injusticias sociales que tenemos en Brasil"

Lula durante los festejos de anoche
Lula durante los festejos de anoche
El reelecto presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, anunció que no quedará "ni un partido" al que no llame para conversar y ratificó que los pobres tendrán la prioridad en las políticas de su gestión, en busca de "un Brasil más justo, más ecuánime".

Lula, en su discurso ya como mandatario reelecto, consideró a la compulsa de ayer como "un momento mágico de consolidación del proceso democrático" y sentenció que la victoria no era suya "ni de ningún partido político, sino de la sabiduría del pueblo brasileño".

Con una remera con la inscripción "La Victoria es de Brasil" sobre un fondo verdeamarillo, el presidente expresó su deseo de "conversar con todos, sin distinción" y subrayó que "no habrá ni un solo partido que no vaya a llamar para conversar, para decir que el problema de Brasil es de todos".

"La elección se acabó, ahora ya no hay adversario. El adversario ahora son las injusticias sociales que tenemos en Brasil. Es hora de unirnos todos para hacer Brasil crecer, y fortalecer a Brasil en el mundo. Pienso que contra esos argumentos no tenemos adversarios", afirmó durante los festejos, esta madrugada.

Además, Lula reveló las líneas maestras que orientarán su segundo mandato: austeridad fiscal, crecimiento económico acelerado, distribución de renta, consolidación y avances en la integración sudamericana y prioridad absoluta para los más pobres.

Al respecto, adelantó que mantendrá "una política fiscal dura, porque no podemos gastar más de lo que ganamos" y afirmó que "la solución de los problemas brasileños no es hacer sufrir al pueblo con ajustes pesados, sino estimular el crecimiento de la economía con distribución de renta".

"Seguiremos gobernando Brasil para todos, pero seguiremos dando más atención a los que más necesitan. Los pobres tendrán preferencia en nuestro gobierno. Las regiones más empobrecidas tendrán en nuestro gobierno una atención aún mayor, porque queremos volver a Brasil más ecuánime y más justo", manifestó.

Pese a la "política fiscal dura", Lula aseguró que, en los próximos cuatro años de su gobierno, Brasil logrará un crecimiento económico acelerado, lo suficiente para abandonar la categoría de "país emergente" e incluirse en la lista de naciones desarrolladas.

"Las bases están sentadas para que Brasil dé un salto de calidad extraordinario en este próximo mandato. Primero, porque tenemos más experiencia; segundo, porque logramos solucionar el problema de la macroconomía", apuntó.

"Nos cansamos de ser una potencia emergente. Queremos crecer. Todo el pueblo brasileño votó, porque tiene esperanza de que las cosas pueden caminar más rápido y mucho mejor", enfatizó.

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