15 de agosto 2005 - 00:00

Lula empieza a perder respaldo de su partido

La ampliación de las denuncias de corrupción en el Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio Lula da Silva abrió un proceso de ruptura en la fuerza oficialista de Brasil. Hoy anunciará su salida el ministro Buarque, un intelectual de predicamento en el PT. Podrían seguir muchos otros. Sectores de izquierda y hasta moderados reclaman renuncias de dirigentes que militan bajo la órbita del aún influyente José Dirceu. En los últimos días, la figura de Lula fue rozada por el escándalo. Se habla de desbande e «impeachment». Aunque menguada, la performance de la economía es lo que sostiene al mandatario brasileño.

Luiz Inácio Lula da Silva asistió ayer, en Recife, al funeral de Miguel Arraes, líder histórico del Partido Socialista Brasileño. El mandatario fue aplaudido por los asistentes, mientras que otros opositores fueron abucheados.
Luiz Inácio Lula da Silva asistió ayer, en Recife, al funeral de Miguel Arraes, líder histórico del Partido Socialista Brasileño. El mandatario fue aplaudido por los asistentes, mientras que otros opositores fueron abucheados.
Brasilia (EFE, diarios locales, ANSA) - Los sectores más radicalizados del Partido de los Trabajadores (PT) amenazan con desencadenar una desbandada en el partido de Luiz Inácio Lula da Silva, si no se producen expulsiones de los hombres de mayor confianza del presidente brasileño.

Legisladores, concejales y gobernadores del PT dicen estar descorazonados y sorprendidos por las denuncias de que el partido dispuso de fondos ilegales para financiar campañas y comprar apoyos en el Congreso. Sin embargo, cada vez más elementos apuntan a que esa práctica era generalizada y databa de hacía varios años. Ayer se conoció que la Comisión Parlamentaria que investiga el caso maneja la hipótesis de que el mecanismo de financiación ilegal del PT se datara de 1989.

La ola de denuncias se desató hace tres meses y la semana pasada llegó muy cerca de Lula al revelarse que algunas cuentas de su campaña presidencial de 2002 podrían haber sido pagadas con esos fondos.

También se informó que el PT habría pagado 4,3 millones de dólares para tener el apoyo del pequeño Partido Liberal y postular al acaudalado empresario José Alencar como compañero de fórmula de Lula. El mandatario pidió el viernes «disculpas» a los brasileños por esas «prácticas indignas» y se dijo «traicionado». Sin embargo, no mencionó culpables, como le reclaman tanto los opositores como los dirigentes del PT que están desencantados.

El diputado Iván Valente dijo que «no existe otra salida que la expulsión de una cúpula partidaria irresponsable y sin escrúpulos», que además de haberse «corrompido a límites inimaginables» dejó al PT con deudas de unos 200 millones de reales (cerca de 84 millones de dólares). La diputada Maria do Rosario Nunes, candidataa la presidencia del PT por sectores moderados enfrentados a la anterior dirección nacional, coincidió con las fracciones más a la izquierda. «Los hechos son contundentes, se acumulan, y vemos más que responsabilidad, incluso en aquellos que queríamos ver librados del escándalo.»

Según Nunes, no cabe otra sanción que la expulsión para líderes como el ex ministro de la Presidencia José Dirceu, el ex presidente del PT José Genoino, el ex secretario general Silvio Pereira y el ex tesorero Delúbio Soares. Los cuatro eran las personas más poderosas dentro del PT y están implicados directamente en las irregularidades.

«En el poder, el PT procuró hacer la política que otros hacían. No teníamos el derecho de hacer eso», dijo Jorge Viana, gobernador de Acre. «Hay una lucha sorda en el partido. Eso es inaceptable. No se puede aceptar que nadie haya sido castigado aún», dijo Viana al diario «O Globo» y exigió que los involucrados, entre ellos Dirceu, den explicaciones.

Dirceu está en la mira por ser desde los '90 el principal operador político de Lula y del partido. Aisló a las corrientes internas que se oponían a moderar el discurso del PT y es el arquitecto de las alianzas que en 2002 permitieron conquistar el poder.


Según analistas políticos, fue decisivo para que la semana pasada la dirección del PT no sancionase a los dirigentes involucrados en el escándalo.

• Arrogancia

Para explicar la crisis, Tarso Genro, presidenteinterino del PT, dijo que, desde que llegó al poder, el partido tuvo «un comportamiento arrogante» y se convirtió «prácticamente en una extensión del gobierno». Genro dijo que las disculpas de Lula fueron «insuficientes» y espera un pronunciamiento más claro del presidente.

Sin embargo, nadie duda de la fidelidad de Genro hacia Lula.

La nueva presidencia del PT será escogida el mes próximo, y Genro, ex ministro de Educación de Lula, es uno de los candidatos. El Campo Mayoritario, la fracción que controla 60% del partido e integran todos los dirigentes salpicados, postuló a la presidencia a Genro, quien se dijo decidido a aplicar severas sanciones, pero no concretó.

Una veintena de legisladores decidió inmediatamente apartarse de la dirección del partido la semana pasada, cuando el caso rozó a Lula.
Las prácticas denunciadas «traicionan la esperanza de más de 52 millones de votos concedidos en 2002, frustran e impiden la realización de los verdaderos compromisos históricamente asumidos por el PT», dijeron en una nota.

El senador
Cristovam Buarque, ex ministro de Educación del gobierno de Lula, anticipó ayer que hoy anunciará su salida del PT.

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