Lula no desentona: ungió a mujer como su heredera
• Es su jefa de Gabinete, Dilma Rousseff.
• Sigue el ejemplo de la Argentina y Chile.
Un Cono Sur aún más femenino es posible. Lula da Silva oficializó ayer desde Italia su apoyo a su jefa de Gabinete, Dilma Rousseff, como candidata presidencial oficialista en 2010. Sin embargo, el camino no se le presenta allanado. La funcionaria forma parte del riñón lulista, pero, aunque respetada, todavía no despega en las encuestas. Quien se muestra más consolidado es un opositor, el gobernador de San Pablo, José Serra. Si, pese a la alta popularidad de Lula, éste se mantiene al frente el próximo año, confirmaría que la estrella del centroizquierda comienza a enfriarse en la región.
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Lula da Silva y Dilma Rousseff. Impedido por la Constitución brasileña de buscar un nuevo
mandato, el presidente dijo ayer que aspira a que lo suceda su jefa de Gabinete. Para que
eso suceda, deberá transferirle parte de su popularidad récord de 80%.
Aun así, ha sido incluida como probable candidata en recientes sondeos de opinión, que por ahora no la favorecen.
El último, difundido en setiembre pasado por la firma Sensus, la situó en cuarto lugar, con un apoyo de 8,4%, detrás del opositor José Serra (38,1%), del oficialista Ciro Gomes (17,4%) y la marxista Heloisa Helena (9,9%).
Dilma Vana Rousseff Linhares, economista que cumplirá 61 años el próximo 14 de diciembre, participó activamente en la lucha armada contra la dictadura que gobernó entre 1964 y 1985 y estuvo presa entre 1970 y 1973, un período en el que sufrió severas torturas.
Por su temple, es conocida como la «Dama de Hierro» del gobierno de Lula, al que se incorporó el 1 de enero de 2003, como ministra de Minas y Energía.
En medio de la aguda crisis de corrupción de 2005, fue llamada para hacerse cargo de la estratégica Casa Civil (Jefafura de Gabinete), que había dejado vacante el líder histórico del PT José Dirceu, acusado de graves irregularidades.
Tiene un perfil marcadamente técnico y nunca ha sido candidata a ningún cargo, lo que despierta reticencias en sectores del PT, que creen que podría ser presa fácil de la oposición en una campaña. También hay quien la considera una «recién llegada» al PT, al que se afilió en 1999 tras alejarse del Partido Democrático Laborista (PTB), de cuya fundación participó en 1980, el mismo año en que Lula creaba la agrupación con la que llegó al poder en 2003.
Quien apuesta por ella sostiene que la extraordinaria popularidad de Lula, que las encuestas sitúan hoy en casi 80%, será suficiente para hacer calar su nombre entre el electorado. No obstante, hay analistas que plantean otros riesgos. En las elecciones de 2010, el PT pasará por una experiencia nueva, que incluso en el partido se teme que cause problemas internos. Por primera vez el abanderado presidencial del PT no será Lula, postulado en 1989, 1994, 1998 y 2002, cuando finalmente ganó la disputa para ser luego reelegido en 2006, lo que le impide una nueva candidatura. El PT aún no ha decidido si elegirá a su candidato para 2010 por aclamación, como ha hecho siempre con Lula, o si será mediante internas, en las que podrían surgir otros aspirantes.
En medios políticos se conjeturaba que también podrían pretender la candidatura el actual ministro de Justicia, Tarso Genro, y la ex ministra de Turismo Marta Suplicy, quien acaba de ser derrotada en las municipales de San Pablo y parece haber quedado fuera de carrera.
Genro, quien hace unas semanas había admitido que Lula prefería a Rousseff, comentó ayer el anuncio hecho en Roma por el mandatario.
«Siempre que creí que el presidente decía una cosa arriesgada, yo estaba equivocado y él no», declaró el ministro a periodistas que lo consultaron sobre el riesgo que supondría «exponer» a una candidata cuando todavía faltan dos años para las elecciones.




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