Más dura ahora la Alianza contra Saddam Hussein
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• Bases
El presidente estadouni-dense, George W. Bush, buscaba en esta cumbre de Praga una declaración firme sobre Irak por parte de la alianza, y el texto fue catalogado como una victoria por funcionarios de su administración. «Es más de lo que esperábamos», dijo un portavoz estadounidense, quien restó importancia a la ausencia de una mención explícita al uso de la fuerza y se mostró satisfecho del acuerdo generalizado en el texto.
El lenguaje del texto, cuidadosamente elaborado, parece elaborado para incluir los elementos que buscaba Washington, pero sin ir más allá de lo que buscaban los países europeos opuestos a un conflicto en Irak. Los jefes de Estado o gobierno de la Alianza Atlántica recordaron que el Consejo de Seguridad de la ONU previno a Irak de que afrontaría «serias consecuencias si continúa violando sus obligaciones».
La declaración señala que los jefes de Estado o gobierno de la OTAN «han expresado su seria preocupación por el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva».
También lamenta que Irak «no haya cumplido totalmente con sus obligaciones» impuestas anteriormente, y señala que el Consejo de Seguridad de la ONU decidió, en la Resolución 1.441, ofrecer a ese país «una última oportunidad para cumplir con sus obligaciones de desarme».
• Disputas
En tanto, la polémica por Irak ha dado lugar en esta cumbre a inusuales disputas entre gobernantes. Según el periódico británico «Daily Telegraph», el presidente de Francia, Jacques Chirac, le preguntó a Blair cómo le explicará en el futuro a su hijo Leo, que ahora tiene dos años, una guerra en Irak.
«¿Cómo vas a hacer dentro de 20 años para mirar a Leo a la cara y decirle que cuando fuiste gobernante contribuiste a que comenzara la guerra?», le preguntó Chirac a Blair, según el diario.
Por otra parte, Bush y el canciller alemán, Gerhard Schröder, intentaron zanjar meses de fuerte disputa pública por el problema iraquí con un apretón de manos que fue calificado como «frío» por diversos testigos.
«Nos saludamos cordial-mente», se limitó a decir Bush, mientras el gobierno alemán se limitaba a decir que estudiará el pedido de apoyo bélico contra Irak formulado por Washington.
Por último, Canadá también se sumó a las polémicas al trascender que un alto miembro de la delegación a la cumbre de la OTAN calificó a Bush como un «imbécil» por prestar más atención a una posible guerra contra Irak que a la transformación de la Alianza Atlántica.



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