22 de noviembre 2002 - 00:00

Más dura ahora la Alianza contra Saddam Hussein

Praga (EFE, ANSA, Reuters, AFP, DPA) - La OTAN se mostró ayer dispuesta a actuar en apoyo de los esfuerzos de Naciones Unidas para lograr el desarme iraquí, y advirtió que Bagdad tiene «una última oportunidad» para desmantelar sus arsenales «sin condiciones ni restricciones». En tanto, en medio de polémicas e inusuales enfrentamientos verbales entre importantes jefes de gobierno, Estados Unidos ya se habría asegurado el apoyo de al menos siete países para la formación de una coalición para atacar Irak en caso de que Saddam Hussein se niegue a desmantelar sus arsenales de destrucción masiva.

Además de Gran Bretaña, EE.UU. ya recibió respuestas positivas de algunos de los países invitados ayer a formar parte de la OTAN, como Bulgaria y Rumania, que se mostraron dispuestos a ofrecer bases y el uso de sus espacios aéreos.

También Canadá se manifestó dispuesta, inclusive, a prestar hombres para una posible acción militar en Irak, a condición de que la inter-vención sea sancionada por la ONU. Países del Golfo como Qatar, Bahrein y Kuwait ya confirmaron que están dispuestas a brindar sus bases a las fuerzas estadounidenses y aliadas.

• Bases

En tanto, Turquía estudia la posibilidad de conceder el uso de sus bases y Japón y Corea del Sur confirmaron que recibieron el pedido de apoyo de Washington, pero aún no se manifestaron al respecto. China, en cambio, parece inclinada a colaborar, y permitió el atraco en sus puertos de dos portaaviones estadounidenses.

La cumbre de la Alianza Atlántica, en una declaración sobre Irak, aseguró que los miembros de la OTAN «están unidos en su compromiso de emprender acciones efectivas para apoyar los esfuerzos de la ONU a fin de garantizar un cumplimiento total e inmediato de Irak, sin condiciones o restricciones, de la Resolución 1.441».

El presidente estadouni-dense, George W. Bush, buscaba en esta cumbre de Praga una declaración firme sobre Irak por parte de la alianza, y el texto fue catalogado como una victoria por funcionarios de su administración.
«Es más de lo que esperábamos», dijo un portavoz estadounidense, quien restó importancia a la ausencia de una mención explícita al uso de la fuerza y se mostró satisfecho del acuerdo generalizado en el texto.

Sin embargo, un responsable de la OTAN apuntó que la ambigua mención a «emprender acciones efectivas» podría tener un sentido más amplio, en referencia a un posible uso de la fuerza, aunque tampoco lo afirmó clara-mente. Estados Unidos considera que la declaración ha dejado la puerta abierta a una posible acción militar y tanto Bush como Tony Blair reiteraron ayer que harán «todo lo que sea necesario» para desarmar el régimen de Bagdad.

El lenguaje del texto, cuidadosamente elaborado, parece elaborado para incluir los elementos que buscaba Washington, pero sin ir más allá de lo que buscaban los países europeos opuestos a un conflicto en Irak. Los jefes de Estado o gobierno de la Alianza Atlántica recordaron que el Consejo de Seguridad de la ONU previno a Irak de que afrontaría «serias consecuencias si continúa violando sus obligaciones».

La declaración señala que los jefes de Estado o gobierno de la OTAN «han expresado su seria preocupación por el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva».

También lamenta que Irak «no haya cumplido totalmente con sus obligaciones» impuestas anteriormente, y señala que el Consejo de Seguridad de la ONU decidió, en la Resolución 1.441, ofrecer a ese país «una última oportunidad para cumplir con sus obligaciones de desarme».

• Disputas

En tanto, la polémica por Irak ha dado lugar en esta cumbre a inusuales disputas entre gobernantes. Según el periódico británico «Daily Telegraph», el presidente de Francia, Jacques Chirac, le preguntó a Blair cómo le explicará en el futuro a su hijo Leo, que ahora tiene dos años, una guerra en Irak.

«¿Cómo vas a hacer dentro de 20 años para mirar a Leo a la cara y decirle que cuando fuiste gobernante contribuiste a que comenzara la guerra?», le preguntó Chirac a Blair
, según el diario.

Por otra parte, Bush y el canciller alemán,
Gerhard Schröder, intentaron zanjar meses de fuerte disputa pública por el problema iraquí con un apretón de manos que fue calificado como «frío» por diversos testigos.

«Nos saludamos cordial-mente», se limitó a decir Bush, mientras el gobierno alemán se limitaba a decir que estudiará el pedido de apoyo bélico contra Irak formulado por Washington.

Por último, Canadá también se sumó a las polémicas al trascender que un alto miembro de la delegación a la cumbre de la OTAN calificó a Bush como un «imbécil» por prestar más atención a una posible guerra contra Irak que a la transformación de la Alianza Atlántica.

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