Bogotá (DPA, EFE, AFP) --Un ex integrante de los grupos paramilitares reveló en una audiencia judicial que sus compañeros tocaron varios instrumentos musicales mientras ejecutaban una masacre de campesinos en 2000, que dejó más de cien víctimas en el norte de Colombia.
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La confesión fue hecha ante la fiscalía de la ciudad de Barranquilla por Uber Bánquez, alias «Juancho Dique», quien se acogió al proceso de negociaciones entre el gobierno y las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que entre 2003 y 2006 permitió la desmovilización de casi 32.000 hombres. El caso ocurrió en febrero de 2000, cuando unos 300 miembros de las AUC arribaron al caserío de El Salado, en el departamento de Bolívar, para asesinar a campesinos, supuestos simpatizantes de las FARC.
«Lo que voy a decir es muy duro, pero es bueno contarlo. A algunas de las víctimas de la masacre de El Salado las guindaron con cáñamos (colgaron) en los árboles y las mataron con bayoneta, fusiles que tenían bayonetas,y eran degolladas», dijo el hombre, según declaraciones citadas por el diario «El Tiempo» de Bogotá.
«Utilizaron también los instrumentos de una iglesia o de un colegio, no recuerdo bien, ubicado frente a la plaza donde se estaba ejecutando a las personas. Mientras mataban, los otros, de puro ocio, tocaban gaitas, tambores y violines. Eso fue durante la masacre que duró entre tres o cuatro horas», agregó. Los paramilitares «jugaron fútbol» con las cabezas de las víctimas, reconoció.
El ataque armado en El Salado fue cometido por hombres al mando de Rodrigo Tovar Pupo, quien en mayo pasado fue extraditado a EE.UU. junto con otros 13 ex jefes paramilitares, bajo cargos de narcotráfico.
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