Máxima se quedó sin mansión para vacaciones
-
Trump volvió a cuestionar a la OTAN tras reunirse con su secretario en la Casa Blanca
-
Irán dispuso rutas alternativas en el estrecho de Ormuz por una posible presencia de minas
Máxima Zorriguieta.
Finalmente, la mansión de lujo fue vendida el pasado día 11 por un "precio simbólico" a Machangulo SA, una organización que opera como cooperativa de propietarios y gestiona un proyecto de desarrollo local.
En un principio, la pareja real intentó que Machangulo no fuera sólo sinónimo de residencia de lujo, sino que apostaron por crear un proyecto de ayuda al desarrollo en toda la zona y así "aportar su granito de arena a la colectividad local", apunta la publicación holandesa "Elsevier", especializada en el análisis político.
No obstante, desde un primer momento arreciaron las críticas desde el Parlamento y también en numerosos artículos y columnas de opinión en la prensa holandesa por el "dispendio" económico que suponía mantener esa residencia en tiempos de crisis.
En su momento el príncipe se defendió de los comentarios alegando que en 2007, cuando se lanzó el proyecto, que inicialmente contemplaba además de las dos residencias (dos chalets) un hotel y un parque temático, era "imposible prever la amplitud que tendría la crisis económica" en Europa.
Todo empezó el 10 de julio de 2008, cuando los futuros reyes de Holanda dieron a conocer que se estaban construyendo ese complejo residencial de lujo. Máxima y Guillermo-Alejandro explicaron entonces que habían elegido Mozambique "por el amor" que ambos profesan por el continente africano.
Para que nadie pensara que se trataba de una operación frívola, justo cuando en Europa y en medio mundo comenzaba a golpear con fuerza la crisis económica, explicaron que la construcción de la villa serviría para crear riqueza para la población local, que vive en cirscunstancias miy difíciles.
En realidad, la polémica no dejó de perseguirles. El último y desagradable episodio se produjo en junio del año pasado después de que el periódico holandés "De Volkskrant" revelara que los príncipes usaron para pagar -al menos una parte- de esa residencia algunos paraísos fiscales, como la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, aunque "siempre dentro de la legalidad", según precisó entonces la Casa Real.
Ya en 2009, medios holandeses se hicieron eco de las fuertes críticas a la pareja real por haber decidido construir esa residencia en plena época de vacas flacas en Europa.
Gran parte de los comentarios se centraban en el hecho de que aparentemente la construcción no reportaría beneficios directos a la población local y que se trataba de un "capricho real" y de un "despilfarro" del dinero de los contribuyentes holandeses.




Dejá tu comentario