Máxima seguridad ante sentencia a 29 acusados del 11-M
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Estos son, entre los 29 acusados, los principales sospechosos
en el juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004
en la estación Atocha de Madrid. De izquierda a derecha y
de arriba abajo: Rabei Osman Sayed Ahmed, Abdelmajid
Bouchar, Jamal Zougam, José Emilio Trashorras, Hassan el-
Haski y Youssef Belhadj.
«El nivel 2 prácticamente es el máximo nivel de alerta y supone una importante presencia policial en puntos neurálgicos de las comunicaciones», explicó el director general. «Se va reforzar con efectivos ese nivel declarado, que, de por sí, ya es alto», dijo Mesquida.
La gran expectativa tiene que ver no sólo con el contenido de la sentencia y con el deseo de las familias de que se haga justicia, sino con las lecturas políticas de lo que, a partir de hoy, se convertirá en la versión oficial de la matanza del 11-M.
La sombra de la organización terrorista vasca ETA ha estado presente en los argumentos de los defensores de la llamada «teoría de la conspiración-», auspiciada principalmente por el centroderecha y por varios medios de comunicación, que afirman que el golpe terrorista apuntó a evitar la victoria del Partido Popular (PP) en los comicios del 14 de marzo.
Antes de los atentados, las encuestas pronosticaban que el PP revalidaría sus mayorías de 1996 y 2000, pero los tres días que pasaron entre los ataques y la cita en las urnas, en las que el gobierno culpó a ETA, echaron por tierra los pronósticos y la victoria fue para el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
El entonces jefe de Gobierno, José María Aznar, dijo ante la comisión parlamentaria que investigó los atentados en 2004, que «la autoría intelectual de quienes planificaron estos atentados no hay que buscarla en desiertos lejanos ni en montañas remotas».
En la instrucción del juicio se afirmó que la hipótesis de que la banda terrorista vasca estuviera implicada tenía «nula consistencia», pero el tribunal admitió interrogar a tres etarras. Se trató del ex dirigente Henri Parot y de los activistas Gorka Vidal e Izkur Badillo, detenidos días antes del 11-M, cuando llevaban a Madrid una camioneta cargada de explosivos, quienes negaron cualquier relación con grupos radicales islámicos.
Sólo el ex director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, se refirió a un supuesto informe sobre los vínculos de ETA con la masacre, pero su negativa a revelar la fuente llevó al tribunal a acusarlo de desobediencia.
A pesar de estas versiones, los magistrados siguieron la pista de Al-Qaeda, y las investigaciones de la inteligencia española que sostienen que los atentados fueron en represalia de la participación de Madrid en la guerra de Irak.
Pocos meses de asumir su mandato, Zapatero ordenó la retirada total de las tropas del país árabe.
La matanza del 11 de marzo se cobró la vida sobre todo de trabajadores y estudiantes, que llenaban los trenes metropolitanos de Madrid. Sus familiares asistirán a la lectura de la sentencia que el juez Gómez Bermúdez mantiene al margen de filtraciones pese a las largas deliberaciones.
Según fuentes jurídicas, Gómez Bermúdez es el único de los tres magistrados que juzgaron estos hechos que guarda una copia. La tiene archivada en un «pen drive» y tiene previsto enviarla a las partes por vía informática.
Además de los tres miembros del tribunal, en la sala estarán los 29 acusados que se sientan en el banquillo, 18 de los cuales, al estar encarcelados, se ubicarán en la sala de cristal blindado. No estará el presunto ideólogo de los atentados Rabei Osman El Sayed «Mohamed El Egipcio», que seguirá la lectura a través de videoconferencia desde Italia, país en el que cumple condena por integración en organización terrorista.



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