"Me sorprenden los políticos argentinos que aplauden a Castro"
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Periodista: ¿ Cómo tomó la recepción que tuvo Fidel Castro en la Asamblea Legislativa argentina?
Patricio Walker: Reconozco que cuando vi por televisión el aplauso que recibió Fidel Castro en el Congreso y en la Facultad de Derecho, sobre todo en ese centro que enseña las garantías constitucionales, me causó cierta sorpresa, por definirlo de algún modo.
P.: ¿A qué cree que se debe?
P.W.: El régimen de Fidel Castro tiene cierta habilidad para movilizar adherentes, y además la actitud de Estados Unidos en la guerra de Irak, que todos rechazamos, fue explotada por el gobierno cubano. Pero lamento que la imagen que se da al mundo es que Fidel Castro goza de gran adhesión para América latina. Nuestro presidente, Ricardo Lagos, pasó inadvertido. El más aplaudido fue Fidel Castro, segundo Chávez, tercero Lula, y Lagos pasó inadvertido.
P.: ¿Estos apoyos generan alguna consecuencia?
P.W.: Esto puede envalentonar al régimen de Fidel Castro, que puede no sentir presión para liberar a los 78 detenidos por delitos de conciencia, lo que es más grave que los tres fusilamientos, que también son injustificables pero se debieron a delitos penales (secuestrar una lancha amenazando a sus ocupantes para escapar de la isla a EE.UU.).
P.: ¿Estamos en presencia de una nueva tendencia en América latina, con las sucesivas elecciones de Chávez, Lula, Lucio Gutiérrez (Ecuador) y Kirchner, además de esta efervescencia que genera Fidel Castro?
P.W.: Siempre estas figuras son muy carismáticas, míticas y despiertan nostalgia (en referencia a Castro), pero finalmente Fidel Castro prostituyó la Revolución. En América latina hemos tenido una actitud mesiánica y buscamos dioses para solucionar nuestros problemas, y ese populismo impide salir adelante. La nostalgia del pasado impide ver a los presos de conciencia, los presos políticos, el terror permanente, los soplones. Y sobre todo la pobreza que hay en Cuba.
P.: En ese sentido, Cuba no es el único país pobre de América latina.
P.W.: Los cubanos son iguales en la pobreza, menos sus dirigentes. Nosotros también tuvimos una dictadura, y algunos proponían una salida populista. En Chile hubo algunos piqueteros que criticaban la «democracia burguesa». Pero con una transición lenta, pacífica, con un modelo de economía social de mercado, respeto a la libertad económica, hemos disminuido la pobreza de 47 por ciento a 22 por ciento, y la indigencia a 6 por ciento desde 18 por ciento. Nuestro gobierno es progresista pero en un modelo de mercado. En Chile nadie pasa hambre, todos tienen educación y tendrán acceso a vivienda digna y sin derramar una gota de sangre. En infraestructura hubo una revolución. Esto es importante que se sepa en la Argentina. La solución no es populista ni con falsos milagros.
P.W.: No me atrevo a darles recetas a los argentinos, pero no sé si hubo una real economía social de mercado.
P.W.: Frei y Menem tienen buena relación como ex presidentes, ambos ayudaron a que nuestros países solucionaran 22 de los 24 puntos que había en conflicto y en ese marco es su relación. Otra cosa es que uno pueda decir que a Menem le faltó organizar el Estado, terminar con políticas clientelísticas y ordenar los gastos en las provincias.
P.W.: No es incompatible. Hemos tenido disciplina fiscal y coherencia económica, no ofrecemos subsidios, lo que nos hace tener compatibilidad con el modelo de EE.UU. Espero que sirva como un aliciente para que se extienda a la Argentina y Brasil. Creo que la Argentina está adoptando ahora medidas en la línea correcta, con responsabilidad y sin populismo.




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