Miami (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - Rigoberto Alpizar, un pasajero estadounidense que dijo tener una bomba en su bolso de mano, fue abatido ayer por un agente federal en un avión que procedía de Medellín, Colombia, y que hizo escala en el aeropuerto internacional de Miami, informaron las autoridades.
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Según la reconstrucción de los hechos, el pasajero, de 44 años y con aparentes problemas mentales, fue muerto en la manga dispuesta entre el avión y la terminal cuando intentaba regresar al aparato.
Fuentes citadas por la televisión dijeron que el pasajero mantuvo una discusión con su esposa y luego se dirigió a hacer los trámites de migración, pero sorpresivamente decidió retornar al avión. Cuando se le indicó que debía detenerse, Alpizar amenazó con hacer explotar una bomba que tenía en su bolso de mano. Luego se comprobó que el explosivo no existía. El agente le advirtió que sacara la mano del equipaje en varias oportunidades, pero Alpizar desoyó la advertencia y el oficial disparó contra el hombre provocándole la muerte.
• Relato
Las autoridades informaron que ninguno de los viajeros restantes -unos 133, según cifras extraoficiales-resultó herido. Mary Gardner, una de los pasajeros del vuelo 924 de American Airlines, un Boeing 757 que se dirigía a Orlando, dijo por teléfono celular a medios de TV y radios locales que vio cómo un hombre corría «frenéticamente» hacia la salida del aparato.
Gardner, quien esperaba junto con el resto de los pasajeros ser interrogada por las autoridades, agregó que después de los disparos oyó a una mujer, aparentemente la esposa del abatido, gritar que su esposo padecía una enfermedad mental.
«Es mi esposo. Es bipolar y no tomó su medicina», gritó la mujer, según Gardner, quien añadió que no presenció el tiroteo, pero que escuchó entre tres y cinco disparos.
La bipolaridad es un trastorno de la personalidad caracterizado por lapsos maníaco-depresivos en los que quienes la padecen alternan estados depresivos y eufóricos.
En varios países, entre ellos Estados Unidos, rige una política de seguridad que permite que los oficiales disparen ante una situación sospechosa de terrorismo.
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