29 de noviembre 2004 - 00:00

Misteriosa metamorfosis del candidato opositor

Viktor Yushchenko en setiembre y en la actualidad. El dramático cambio de su aspecto es atribuido por sus partidarios a un envenenamiento.
Viktor Yushchenko en setiembre y en la actualidad. El dramático cambio de su aspecto es atribuido por sus partidarios a un envenenamiento.
Kiev - «A Yushchenko lo envenenaron como a Bejterev», espeta uno de los miles-de manifestantes que desde hace una semanacomponen la marea naranja que protesta el resultado de las presidenciales en Ucrania. En 1927, el insigne psiquiatra ruso Vladimir Bejterev diagnosticó a Stalin «paranoia aguda». Días después de tan osada revelación, el septuagenario padre de la psicorreflexología moría envenenado tras acudir al Kremlin reclamado por el dictador. En setiembre, el atractivo líder de la oposición, Víktor Yushchenko, compartió mantel con el director y subdirector de los servicios secretos ucranianos (SBU), herederos de la KGB. Dos días después, una súbita indisposición lo obligó a interrumpir la precampaña e ingresar en una clínica austriaca. Tras varias semanas internado en la clínica privada Rudolfinerhaus, Yushchenko volvió a dar la cara, pero para entonces el príncipe de Kiev se había transformado en ogro.

Sus simétricas facciones de actor se diluyeron en la caricatura grotesca que evoca el gomoso maquillaje de los monstruos clásicos de la Universal. El terremoto facial granuló la faz del político recubriéndola de cientos de bubas y pústulas. Su nariz se abotargó hasta adquirir dimensiones circenses.

Con los músculos de la cara parcialmente paralizados, a Yushchenko le cuesta sonreír, y lagrimea involuntariamente por un ojo. La pancreatitis y unos agudos dolores de espalda ponen la guinda a un cuadro clínico de espanto.

En cuanto pudo abrir la boca, Yushchenko acusó a los servicios secretos de haberlo envenenado para boicotear su campaña electoral
, argumento que cuajó al instante entre sus devotos simpatizantes.

Apoyándose en el primer análisis de los médicos de Viena -que descartaron el envenenamiento en favor del origen hepático de la infección-los partidarios del candidato oficial, el primer ministro prorruso, Viktor Yanukovich, propinaron nuevos ganchos dialécticos sobre el rostro de su rival. «Un candidato no puede estar tan enfermo», afirmó con descaro Yanukovich en plena campaña.

Por su parte, el jefe de la comisión de investigación de la Rada (Parlamento) que se formó en octubre para esclarecer la extraña enfermedad, atribuyó el afeamiento de Yushchenko a la crema cosmética (Botox) que usa el candidato y que -aventuró- pudo agudizar una afección crónica ya existente. La intoxicación por ingestión de sushi en mal estado fue otro de los argumentos médicos que salieron a flote en la dividida comisión. Frente a ellos se elevó la voz de Nikolai Polishuk, un médico miembro de la comisión, que no excluyó el origen militar de la supuesta toxina, una sustancia -dijo-capaz de descomponer bacterias y que no dejaría rastro en el organismo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar