15 de marzo 2006 - 00:00

Moderado gobernador de San Pablo se enfrentará a Lula

Fernando Henrique Cardoso y su correligionario Geraldo Alckmin, ayer en San Pablo durante la consagración del segundo como candidato presidencial socialdemócrata para los comicios de octubre.
Fernando Henrique Cardoso y su correligionario Geraldo Alckmin, ayer en San Pablo durante la consagración del segundo como candidato presidencial socialdemócrata para los comicios de octubre.
San Pablo (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - El opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) nombró ayer al gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, para competir en la elección presidencial de octubre, en la que, presumiblemente, enfrentará al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.

El anuncio se hizo en la sede de San Pablo del PSDB -el partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso-, después de que el alcalde de la ciudad, José Serra, mejor posicionado en los sondeos, declinara su postulación para no enfrentar las críticas por abandonar su cargo en pos de la difícil tarea de vencer a Lula.

En sus primeras declaraciones, Alckmin dio el tono de lo que será su campaña, denunciando los escándalos de corrupción que desde el año pasado diezmaron al gobierno y al Partido de los Trabajadores (PT), y el escaso crecimiento económico del país.

«Brasil no aguanta más esta ola de corrupción que asoló a nuestro país, un país sin proyecto, con crecimiento raquítico»,
declaró.

Se descuenta que Lula -favorito en los sondeos tras el bajón que le provocaron las denuncias de corrupción contra el PT- buscará su reelección en octubre, aunque aún no lo anunció oficialmente. Los analistas estiman que, de hecho, el ex sindicalista lleva un ritmo de campaña, inaugurando obras en todo el país y ocupando al máximo los espacios televisivos, al tiempo que su partido ya le pidió que sea su candidato.

La Bolsa de San Pablo recibió con beneplácito el anticipo informativo de la designación de Alckmin, quien goza de buena reputación en los medios financieros; el Indice Bovespa de los principales valores cerró con un aumento de 2,03%.


Para poder competir, Alckmin debe renunciar antes del 31 de marzo a la gobernación de San Pablo, de acuerdo con la legislación electoral. Su sucesor en el estado brasileño más poblado y rico será el vicegobernador Claudio Lembo, del Partido del Frente Liberal (PFL).

Hasta ahora, Lula siempre le sacó gran ventaja a Alckmin en todos los sondeos; en la última encuesta del Instituto Datafolha, publicada el 14 de febrero, en una eventual segunda vuelta lo derrotaría por 18 puntos de diferencia (53% a 35%). Pero los analistas notan el índice de rechazo de Alckmin es de apenas 15%, la mitad del de Lula (30%).

Además, Lula deberá lidiar a partir de ahora con un candidato que entrará en campaña activa y que cuenta con una fuerte simpatía en los medios financieros, contrariamente a Serra, considerado un «desarrollista» ( favorable a una mayor presencia del Estado para preservar la industria nacional).

• Campaña

«No tengan duda: con unidad y entusiasmo, energía y determinación, vamos a iniciar una gran campaña, no contra alguien o contra un partido, sino para construir un gran proyecto nacional de desarrollo, con osadía y grandeza, a la altura de nuestro pueblo», declaró Alckmin.

La rivalidad Lula-Alckmin «es el mejor de los mundos para el dios-mercado», afirmó el sábado la columna Informe Económico, del «Jornal do Brasil». Acaso el punto más importante a favor de Lula sea su carisma, cualidad de la que carece Alckmin, al punto que de ello deriva su apodo «Chuchu», una legumbre de color verde que tiene grandes propiedades nutritivas pero que carece de sabor.

Alckmin, un médico católico de 53 años, casado y con tres hijos, fue vicegobernador de San Pablo de 1995 a 2001, cuando asumió la gobernación por el fallecimiento del titular del cargo,
Mario Covas. Luego fue electo gobernador en 2002, con más de 58% de los votos.

Fervoroso católico -la revista- «Epoca» dijo que recibe instrucción de la congregación del Opus Dei, surgió en la política durante la dictadura militar brasileña, en 1972, cuando a los 19 años fue electo concejal de Pindamonhangaba, su ciudad natal, del interior del estado de San Pablo.

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