16 de diciembre 2002 - 00:00

Multitud repudió a Aznar en Galicia

Barcelona, España (AFP, EFE) - Decenas de miles de personas exigieron ayer a gritos la renuncia de las autoridades del gobierno español y de los responsables de la región gallega, durante una manifestación solidaria con Galicia y con los marisqueros afectados por la marea negra ocasionada por el hundimiento del petrolero Prestige.

Los manifestantes, unos 50.000 según los organizadores y 12.000 según la Guardia Urbana, gritaron eslóganes hostiles tanto en contra del presidente del gobierno español, José María Aznar, como en contra del presidente de la región de Galicia, Manuel Fraga. Asimismo pidieron que se declare a Galicia (noroeste) «zona de catástrofe».

Aznar visitó el sábado Galicia por primera vez desde que se produjo la catástrofe, que el viernes cumplió un mes. «Dije que no vendría a Galicia a hacerme fotos oportunistas, sino a traer soluciones y creo que estoy en condiciones de aportarlas y por eso estoy aquí», aseguró Aznar a los periodistas.

• Disculpas

El presidente del gobierno español pidió, no obstante, disculpas por no haber viajado antes a esta región que ha sufrido el mayor desastre económico y ecológico que se recuerda en España, tras el hundimiento frente a sus costas del petrolero griego Prestige.

Por otra parte, la comisaria europea de Transportes, Loyola de Palacio, subrayó que la Unión Europea «habría podido y debido» evitar la catástrofe del petrolero Prestige, si sus miembros hubiesen sido «más valientes y radicales» en la adopción de medidas de seguridad del tráfico marítimo.

A raíz del accidente, a principios de este mes, los ministros de Transporte de la UE adoptaron una serie de medidas para mejorar la seguridad marítima, como la prohibición de navegar por aguas europeas a los barcos de casco simple que transporten crudo. Otra de las medidas adoptadas por De Palacio ha sido publicar una lista de 66 navíos con bandera extranjera y considerados como peligrosos, que no podrán navegar por aguas europeas a partir de julio de 2003.

En tanto, en un manifiesto leído al final de la marcha, exigieron también «la dotación inmediata de medios» y «un endurecimiento de la legislación del transporte marítimo de mercaderías peligrosas». La dimisión de las autoridades fue exigida por «su ineficacia e irresponsabilidad que permitieron que el accidente llegue a tener estas terribles consecuencias», según el manifiesto.

Grupos de jóvenes improvisaron al final un «concierto» de tumbas y gaitas y encendieron un río de fuel, cuyas llamas dejaron escritas en la calle las palabras «nunca mais».

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