Murió en operativo militar un mando clave de las FARC
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En el mismo hotel donde intentaron atacar a Trump balearon a Reagan en 1981
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Qué dice la carta que escribió Allen antes del ataque a tiros en Washington
Tomás
Medina
Caracas,
alias «el
Negro
Acacio»,
en una
foto
difundida
por el
Ministerio
de Defensa
de
Colombia.
Su caída
en combate
es el
mayor
logro
militar del
gobierno
de Alvaro
Uribe
contra la
guerrilla.
En 2001, la Justicia de Colombia vinculó en una investigación por narcotráfico a Medina y, posteriormente, Estados Unidos pidió su extradición.
El escurridizo jefe rebelde, quien había escapado a otras operaciones militares, fue acusado de mantener negocios con Fernandinho Beira Mar, considerado el narcotraficante más poderoso de Brasil, capturado en Colombia en 2001 y deportado a su país.
Santos reveló que Medina negoció con el ex asesor presidencial de Perú, Vladimiro Montesinos, la compra de 10.000 fusiles para las FARC que fueron traídos desde Jordania en 2000 y arrojados con paracaídas a las selvas del este del país.
«Este es el golpe más fuerte que se le ha dado a la capacidad logística de este grupo narcoterrorista», declaró Santos, quien reveló que además de la solicitud de extradición de Washington contra el líder rebelde existía una circular roja de Interpol y 23 órdenes de captura en Colombia por asesinatos, secuestros, tortura, extorsión y narcotráfico.
El ministro aseguró que en la zona donde los aviones y helicópteros militares bombardearon el campamento de la guerrilla, no se encontró el cuerpo del líder rebelde. De acuerdo con Santos, a través de fuentes de inteligencia se confirmó que el líder rebelde murió y que su cuerpo junto con el de su jefe de seguridad y su radio operador fueron sacados de la zona por la guerrilla y que sólo se recuperaron 14 cadáveres. Las FARC son el grupo terrorista activo más antiguo del hemisferio. Cuentan con unos 17.000 combatientes y dicen luchar por imponer un sistema socialista en Colombia.
El grupo rebelde es considerado por Estados Unidos y la Unión Europea como una organización terrorista y el gobierno colombiano la acusa de obtener millonarios ingresos del narcotráfico para financiar su ejército irregular que combate en un conflicto interno de más de cuatro décadas y que se ha cobrado miles de vidas.
Santos advirtió que pese a la mediación que inició el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para buscar la libertad de la ex candidata presidencial-Ingrid Betancourt y otros 48 rehenes secuestrados por las FARC (ver aparte), no se suspenderán las operaciones militares contra el grupo rebelde. «Nosotros continuaremos con las operaciones militares con toda la contundencia con las que se han venido llevando a cabo, no vamos a modificar nuestra política. La Fuerza Pública mantendrá su política de mano dura, no vamos a bajar la guardia en ese sentido», concluyó el ministro.
Por otro lado, los cadáveres de once ex diputados provinciales colombianos muertos en poder de las FARC el 18 de junio fueron entregados ayer a una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que para tal fin viajó ayer a una zona del sudoeste del país.
«Los cadáveres de los 11 diputados han sido rescatados, pero adversas condiciones climáticas han impedido el retorno de ellos con la comisión», indicó en Cali una fuente diplomática que acompañó a la comisión.


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