Musulmanes de todo el mundo continúan peregrinaje a La Meca
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Además, decenas de hospitales móviles han sido ubicados en diferentes zonas para atender a los peregrinos que puedan sufrir algún percance.
Desde el monte y aledaños, todos escucharon el sermón del jeque Abdelaziz bin Abdala, mufti general del reino de Arabia y presidente del organismo superior de ulemas saudíes, quien dirigió la oración preceptiva del mediodía del viernes.
Tras la puesta de sol comenzaron a avanzar hacia Muzdalifa, lugar elegido para hacer las oraciones nocturnas y recoger unas piedras que utilizarán mañana para lanzarlas contra tres pilares que representan las tres tentaciones del demonio.
Según la tradición islámica, el diablo se apareció a Abraham cuando este iba con su hijo Isaac resuelto a matarlo, tal y como le había ordenado Dios, y en tres ocasiones intentó persuadirlo de que no lo hiciera: "¿Cómo puede pedirte eso tu Dios?.
¿No ves que no te quiere? ¡No le hagas caso!".
Permanecerán allí hasta el rezo del alba, cuando empezará el cuarto trayecto de la peregrinación de regreso a Mina, uno de los puntos más críticos, pues en cuestión de horas los fieles deben pasar forzosamente por unos puentes, donde algunos años se han producido avalanchas humanas de trágicas consecuencias.
Policías de tráfico y agentes de seguridad y la guardia nacional se han desplegado por estos lugares conflictivos para evitar amargas sorpresas, mientras son apoyados desde el aire por varios helicópteros que controlan el tráfico humano.
En la llanura que atravesarán mañana de regreso a Mina, por cada tentación hay una columna y a cada columna cada peregrino le lanzará siete piedras.
Después, muchos fieles de la Meca secundados por musulmanes de todo el mundo sacrificarán millones de corderos en conmemoración del sacrificio que realizó Abraham.
Este acto da nombre al Aid Al Adha (fiesta del sacrificio), que marca el fin de la peregrinación y el comienzo de varios días de fiesta en todo el mundo islámico, que espera impaciente el regreso de los peregrinos que pasan a adoptar el título honorífico de "hach" (peregrino).
Los musulmanes se consideran descendientes de Abraham.
Para ellos, judíos y cristianos son descendientes de Isaac, el hijo legítimo del patriarca, mientras que ellos lo son de Ismael, el hijo que tuvo con su esclava, Agar.




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