11 de agosto 2005 - 00:00

Negó Lula una versión sobre crédito espurio

Brasilia (EFE, ANSA) - El ministro brasileño de Coordinación Política, Jacques Wagner, negó ayer que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva haya recibido un préstamo de su partido, como dicen fuentes legislativas que investigan graves denuncias de corrupción.

«Lo que tengo para decir es lo que escuché del presidente. El no recibió préstamos, no reconoce préstamos y no pagó préstamos», dijo tajantemente el ministro a periodistas.

La sospecha de que Lula recibió créditos del Partido de los Trabajadores (PT) con dinero procedente de fondos públicos que el Estado entrega a las formaciones políticas se desató en una comisión parlamentaria que investiga diversas irregularidades.

Según documentos en poder de esa comisión, el Banco do Brasil confirmó que en una cuenta del PT que recibe fondos estatales hay cuatro depósitos por un valor total de 29.436,26 reales (unos 12.200 dólares) atribuidos a Lula.

Los documentos en poder de la comisión demuestran que los depósitos fueron hechos entre el 30 de diciembre de 2003 (dos días antes de que Lula asumiera la presidencia) y el 30 de marzo de 2004, cuando llevaba ya tres meses en el poder.

Fuentes políticas sostienen que ese dinero corresponde al pago de dos préstamos personales que el ex líder obrero habría recibido del PT antes de asumir la Presidencia.

El PT, en una nota firmada por su tesorero,
José Pimentel, y por su secretario general, Ricardo Berzoini, que asumieron sus cargos hace quince días, explicó que esos pagos se refieren a «una deuda» que Lula tenía pendiente y corresponden a «gastos de viaje» por asuntos relacionados con su actividad partidista.

Según la oposición, es necesario determinar si hubo un préstamo o no, ya que en caso de haber existido el crédito, éste no podría haber sido otorgado con dinero público, pues de ser así, ello constituiría un delito de malversación de fondos.

En tanto, como consecuencia de la polémica que envuelve a toda la dirigencia política, el gobierno y el Congreso brasileños pidieron
ayer para apurar la reforma política, que permita evitar financiamientos ilegales en las campañas electorales.

• Contaminación

El gobierno argumentó ayer que «los actuales niveles» de gastos en campañas electorales en Brasil «están contaminando» la democracia, transformando lo que debería ser «una disputa de ideas, en una disputa de cofres».

El titular del Senado,
Renan Calheiros, y el de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, anunciaron que quieren antes de octubre un mínimo de reformas para llegar con un nuevo sistema de financiamiento político a las elecciones generales de 2006.

Por otro lado,
José Dirceu, el ex «hombre fuerte» del gobierno de Lula, decidió hacer frente a un juicio de destitución en la Cámara baja brasileña por corrupción, en vez de renunciar para garantizar sus derechos políticos. El fallo deberá conocerse dentro de los próximos 90 días.

El proceso con fines de destitución contra el diputado Dirceu y otros tres legisladores implicados en los escándalos fue abierto formalmente ayer en la Cámara de Diputados.

Ricardo Izar
, presidente del Consejo de Etica de la Cámara baja, firmó un acta según la cual Dirceu, así como los diputados Sandro Mabel, del Partido Liberal; Romeu Queiroz y Francisco Gonçalves, ambos del Partido Laborista Brasileño, serán procesados por «faltas al decoro parlamentario».

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