Negociado con armas ensombrece el final de mandato de Blair

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Londres (EFE, AFP, Reuters) - El gobierno del Reino Unido quedó envuelto en un escándalo de corrupción luego de que los medios locales revelaron que el principal fabricante británico de armamento, BAE Systems, pagó en secreto más de 1.500 millones de euros al príncipe Bandar Bin Sultan, ex embajador saudita en Washington y actual jefe del Consejo Nacional de Seguridad de su país.

Los pagos, relacionados con el mayor contrato de venta de armamento firmado por el Reino Unido en toda su historia, se realizaron con pleno conocimiento y autorización del Ministerio de Defensa, según informaron la «BBC» y el diario «The Guardian».

BAE hizo pagos de hasta 120 millones de libras (casi 180 millones de euros) anuales a dos cuentas de la embajada saudita en Washington.

Según el programa «Panorama» de la BBC, se trataba de retribuir al príncipe por su papel en la venta de 120 aviones militares -Tornados, Hawk y otros- al país árabe, según un contrato por un valor superior a los 40.000 millones de libras (casi 60.000 millones de euros) firmado en 1985. Sin embargo, el propio príncipe emitió ayer un comunicado en el que negó «categóricamente» haber recibido «inapropiadas comisiones secretas» en relación con la imputación de los medios.

  • Anticipo

    El príncipe Bandar fue veinte años embajador en Estados Unidos, y es amigo íntimo del presidente George W. Bush, quien, según el periodista norteamericano Bob Woodward, le informó de su decisión de invadir Irak antes que a su entonces secretario de Estado, Colin Powell.

    El gobierno británico dijo no saber nada del pago de comisiones secretas, prohibidas por una ley aprobada en 2002. Sin embargo, una investigación de la Oficina Antifraude del Reino Unido en torno al llamado «acuerdo Al-Yamamah» reveló detalles supuestamente comprometedores de los pagos efectuados.

    Sin embargo, la investigación fue suspendida en diciembre de 2006 por instrucciones del fiscal general, Lord Goldsmith, que seguía órdenes del primer ministro, Tony Blair, quien dejará el poder el próximo día 27.

    Goldsmith explicó que se había decidido dar carpetazo a la investigación para defender el interés nacional británico.

    Sin embargo, según fuentes próximas a la investigación, Goldsmith expresó a algunos de sus colegas su temor de que, si seguía adelante con la investigación, saliese a relucir la complicidad del propio gobierno con ese caso de corrupción.

    David Caruso, investigador que trabajó para el banco estadounidense donde estaban las cuentas, reveló que el príncipe Bandar había utilizado supuestamente para su uso personal dinero de cuentas del gobierno de Riad.

    Aquél no hacía «distinción alguna entre las cuentas de la embajada, o del gobierno oficial, como las llamábamos, y las de la familia real (saudita)», explicó Caruso, según el cual se trataba de «cientos de miles y millones de dólares».

    Los pagos se llevaron a cabo regularmente durante diez años y continuaron después de que el gobierno británico prohibiera en 2002 los sobornos a funcionarios de otro país. El portavoz de Finanzas del Partido Liberal Demócrata, en la oposición, Vince Cable, pidió ayer la apertura de una investigación parlamentaria para determinar si miembros del gobierno actual y de otros anteriores están implicados en ese escándalo.
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