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Nuestra abuela y nuestra mamá nos enseñaron un tradicional jueguito: «Este compró un huevito/ este le puso sal/ este lo revolvió/ este lo cocinó/ y este pícaro gordo se lo comió». Esto se aplicaría muy bien a Alfredo Radoszinsky.
En Ambito Financiero del 17 de mayo del corriente, en Charlas de Quincho, se le atribuye a este señor haber traído en los años '70 a los mejores músicos brasileños y que a él le debemos los dos discos de La Fusa en los que Vinicius de Moraes lanzó a María Bethania, María Creuza y Toquinho. Todos estos artistas fueron contratados por mí. Las contrataciones fueron directas, sin ninguna clase de intermediarios, y me unió hasta su muerte gran amistad con Vinicius de Moraes, quien realizó sus últimas actuaciones en el '80 en Buenos Aires, Montevideo y Punta del Este junto a mi hija, Belén Pérez Muñiz, que es cantante.
Además de traer a estos artistas he contribuido a la difusión en nuestro país de la música popular brasileña trayendo a presentarse por primera vez en la Argentina a la familia Caymmi, a Chico Buarque, a Maysa Mattarazo, etcétera.
En los años '70, cuando actuaban los artistas en Buenos Aires fuimos visitados por Radoszinsky, quien insistentemente nos propuso a Vinicius, a mi marido y a mí grabar un long play en el que se nos acreditaba 3 por ciento de las regalías. Nunca nos pagó un centavo, lo que correspondía ya que los artistas estaban contratados por La Fusa y la marca me pertenece. Creo que eso constituyó y constituye la mayor fuente de ingresos de ese señor en los últimos 34 años.
Confío ampliamente en la veracidad de la información del diario que usted dirige, lo que lo hace merecedor de un gran respeto. Acaso no muchos conocen la historia del café concert La Fusa, cómo surgió y su trayectoria, pero creo que es importante que se conozca la verdad. Sylvina Muñiz de Pérez Juncal al 1200 Capital Federal
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