15 de agosto 2005 - 00:00

"Nuestros mártires lograron echarlos"

Jóvenes palestinos celebran cerca del asentamiento de Elei Sinaí horas antes de quecomience la desocupación.
Jóvenes palestinos celebran cerca del asentamiento de Elei Sinaí horas antes de que comience la desocupación.
Gaza - La televisión oficial palestina lleva ya dos semanas manteniendo la cuenta atrás en sus emisiones de los días que faltan para la liberación: la histórica retirada israelí de la Franja de Gaza. La población contiene la respiración y, cuando alguien quiere hacer una gestión, todos dicen: «Dejémoslo para después de la insijab (la retirada)».

Basta con cruzar el largo túnel que une el paso fronterizo israelí de Erez, con la zona palestina, para percibir los cambios en la Franja y la expectación. Tres policías con uniformes recién estrenados dicen a los visitantes: « Bienvenidos a Palestina», exigiendo el pasaporte. A varios metros de los soldados, tres chicas con uniformes iguales se ocupan solamente de las mujeres.

Al entrar en Gaza y recorrer sus calles, hay dos tipos de símbolos que prácticamente han desaparecido. Por un lado, las fotos del primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, fallecido hace pocos meses. Por el otro, todas las banderas de los movimientos palestinos, especialmente las miles de banderas verdes de los integristas de Hamas, que últimamente se veían en las calles y fueron retiradas por orden de las autoridades. «Aunque hayan sacado las banderas, Hamas y el Islam son cada vez más dominantes en Gaza», dice Haled, un periodista que prefiere no ser identificado por su apellido. «El fracaso de la ANP se debe ante todo a dos motivos: la corrupción de sus ministros y funcionarios, que se enriquecieron en los últimos años, y su arrogancia».

En casi todos sus discursos, el presidente Mahmud Abbas (Abu Mazen) exige poner fin a la anarquía en las calles de Gaza. «El drama es que en cada familia hay dos o tres armas», afirma el psiquiatra Eyad el Sarraj. «Ultimamente se produjeron secuestros de extranjeros en nuestras calles a manos de milicias mafiosas, y lo que está claro es que Abbas hace todo lo posiblepara que no nos convirtamos en un nuevo Irak». En los campos de refugiados de Gaza vemos cómo el brazo armado de Hamas se prepara para el día después de la retirada israelí. Sastres enmascarados, para no ser identificados, confeccionan miles de uniformes para sus militantes en el desfile de la victoria planificado por los integristas. «Nosotros expulsamos a los israelíes, no los soldados de Abbas, que son cobardes y nunca se enfrentaron a ellos. Si Sharon se marcha de aquí es gracias a nuestros mártires y a nuestros misiles, que cada vez más se acercan a su granja familiar en el desierto del Neguev», dicen.

• Seguridades

Hamas prepara 100 coches blindados para lanzarse sobre los restos de los asentamientos israelíes. Los representantes de la ANP aseguran a Israel y a los mediadores internacionales que miles de agentes impedirán que alguien celebre la retirada sobre las ruinas de las casas de los colonos. Uno de los protagonistas de las negociaciones con Israel y de la reforma de las fuerzas de seguridad palestinas es el coronel Jibril Rajub, consejero de seguridad nacional de la ANP. «Los festejos deben ser moderados para que nuestro pueblo transmita un mensaje positivo a la comunidad internacional». La ANP ha encargado miles de banderas palestinas y decenas de miles de camisetas blancas con el texto: «Gaza primero, Cisjordania después». «Quien crea que Gaza es el último paso, está loco», dice Rajub.

«Gaza debe ser el primer paso, el principio de un proceso para la creación de un Estado Palestino independiente. Nosotros como palestinos buscamos vivir como el resto de los pueblos del mundo: libres».
El dueño del principal estudio de televisión de Gaza, Qasem Ali, dice que se respira una peligrosa atmósfera de guerra civil. «Temo que cuando se vayan los israelíes, alguna chispa provoque una tragedia. En enero están previstas las elecciones y Hamas puede ganar. Los nervios de todos están a flor de piel», dice.

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