Nuevo crimen político conmociona al Líbano
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El asesinato provocó una crisis política, ya que los ministros chiitas se retiraron del gobierno después de que éste decidiera pedir la creación de un tribunal intenacional para juzgar los últimos atentados. Este sector incluye a Hizbollah, de tendencia pro Siria y fuerte estructura militar. Tueni, casado dos veces y con cuatro hijas, es la última víctima mortal de los 34 atentados que han sacudido el Líbano en el último año y medio. Transitaba ayer a la mañana en su camioneta blindada por el barrio de Mkales, un área industrial cristiana en la periferia sudeste de Beirut, cuando una carga, al parecer de 100 kilogramos de explosivo adosada a un vehículo, cercenó su vida y la de tres de sus guardaespaldas.
El suceso fue repudiado a nivel internacional. La Casa Blanca condenó la muerte del diputado y calificó el atentado como «un nuevo ejemplo de la interferencia siria en el Líbano».
El régimen de Damasco negó cualquier implicación en el asesinato. El atentado que acabó con la vida de Tueni se produjo horas antes de que Detlev Melhis, jefe de la comisión de la ONU que investiga el asesinato de Hariri, confirmara la implicación de funcionarios sirios en el crimen.




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