Nuevos atentados en Pakistán dejan más de 30 muertos

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Al menos 31 personas murieron en Pakistán en dos atentados suicidas, uno de ellos contra el ejército paquistaní, un día después de la muerte de 24 soldados, en aparentes represalias al asalto militar de la Mezquita Roja de Islamabad.

En el segundo ataque, 15 personas murieron en un atentado suicida contra un centro de reclutamiento de la policía, en Dera Ismail Jan, en la provincia de la frontera del noroeste.

Al mismo tiempo, militantes islamistas protalibanes en Miransha, capital de Waziristán del Norte, región tribal paquistaní situada en la frontera con Afganistán, anunciaron haber puesto fin al acuerdo de paz concluido en 2006 con el gobierno de Islamabad.

"Ponemos fin al acuerdo hoy", indica el consejo local talibán en un texto distribuido en Miransha. "Habíamos firmado ese acuerdo por el bien de nuestro pueblo, pero las fuerzas gubernamentales continúan sus ataques contra los talibanes y han matado a muchos", explica el texto.

Este domingo "al menos 12 miembros de los servicios de seguridad y cuatro civiles murieron", indicó un responsable de la policía que pidió el anonimato, añadiendo que los dos suicidas también perecieron.

El atentado fue perpetrado en el valle de Swat, en la provincia fronteriza del noroeste. Un artefacto artesanal estalló al paso del convoy militar, al tiempo que dos suicidas empotraban sendos vehículos bomba contra los soldados, indicó el portavoz del ejército paquistaní, el general de división Waheed Arshad.

Unas 40 personas resultaron heridas en el ataque, precisó el portavoz.

Estos nuevos ataques se produjeron un día después de que un suicida matara a 24 soldados al dirigir un vehículo cargado de explosivos contra un convoy militar en Waziristán Norte, una región tribal de Pakistán fronteriza con Afganistán.

El general Waheed Arshad no descartó que el atentado del domingo fuera una venganza por el asalto del miércoles a la Mezquita Roja fundamentalista de Islamabad, en el que murieron 86 personas, entre ellas 75 islamistas.

La intervención puso fin a ocho días de encierro de los islamistas, que mantuvieron un violento pulso con las fuerzas del orden, con un saldo de 24 muertos.

Asimismo, el ministerio del Interior indicó que entre los escombros de la mezquita radical se han hallado los cadáveres de diez extranjeros no identificados y de siete niños, según la prensa oficial paquistaní.

Al responder a una pregunta sobre el vínculo entre el atentado del domingo y el asalto a la mezquita, el general Arshad dijo: "Los militantes (de la mezquita) tenían lazos con las zonas tribales y el noroeste del país. Por lo tanto, es posible".

Asimismo, grupos de radicales atacaron esta semana puestos de las fuerzas de seguridad en el valle de Swat, tras el llamamiento a la guerra santa de un religioso pro-talibán que denunció el asalto a la Mezquita Roja.

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, aliado de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo, afronta la ira de los islamistas desde que ordenó la operación en la mezquita.

El mismo día del asalto, el número dos de Al Qaida, Ayman Al Zawahiri, exhortó a los paquistaníes a la guerra santa contra el gobierno, que ha enviado a miles de soldados suplementarios a las zonas tribales fronterizas con Afganistán, bastión de los talibanes y de aliados a la red terrorista de Osama Bin Laden.

El jueves por la noche, en una alocución a la Nación, Musharraf se comprometió a "erradicar a los extremistas".

En una entrevista telefónica con la AFP, un comandante talibán que se identificó como Farhad amenazó el sábado con librar "una guerra de guerrillas" contra el ejército paquistaní en las regiones tribales, si éste no evacua antes del domingo los nuevos puestos fronterizos creados la semana pasada.

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