9 de septiembre 2009 - 19:04

Obama habla ante el Congreso para reimpulsar la reforma de salud

Barack Obama ante un día clave.
Barack Obama ante un día clave.
Luego de un verano de reveses, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, buscará mantener vivos sus planes de reformar el sistema de salud con un inusual discurso ante el Congreso en horario central dirigido a legisladores y a un público cada vez más escéptico.

Horas antes de lo que se considera su mayor prueba de liderazgo, Obama prometió refutar "mitos y tonterías" sobre sus planes y presentar en su mensaje una idea clara de lo que debería incluir la reforma, que corre riesgo de fracasar y de minar el caudal político de su presidencia a apenas ocho meses de llegar al cargo.

"Realmente tenemos intención de lograr hacer algo este año", dijo Obama en una entrevista con la cadena ABC en anticipación de su mensaje, previsto para las 8 (las 21 en Argentina).

En una señal de urgencia, la Comisión de Finanzas del Senado anunció hoy que la semana próxima se reunirá para comenzar a elaborar un proyecto de ley, haya o no para entonces acuerdo entre sus miembros demócratas y republicanos.

La comisión es la última de cuatro que debe aprobar un proyecto antes de ser elevado a consideración del Congreso, y aunque es incierto el resultado de su actuación, es la única de donde aún puede surgir el enfoque bipartidista que favorece Obama.

Aunque los demócratas controlan ambas cámaras del Congreso, las mayorías no fueron suficientes para hacer avanzar la prioridad de la agenda político nacional de Obama ni en la Cámara de Representantes ni en el Senado, donde se incumplieron numerosos plazos que los líderes demócratas se habían fijado a sí mismos.

En un reflejo de todo lo que está en juego, la Casa Blanca apeló a toda la pompa tradicional posible para un presidente que llegó al poder con la promesa de cambiar a Washington.

El lugar elegido para el discurso será el Congreso, donde Obama se asegurará el acostumbrado lleno total y los aplausos cuando ingrese en la cámara baja para dar su alocución.

Fuentes de la Casa Blanca dijeron que el presidente llamará a los legisladores a enviarle una ley que contemple nuevas protecciones para los que tienen cobertura médica, así como medidas para garantizar una cobertura asequible a los 45 millones de personas que carecen de ella y para reducir los altos costos del sistema.

Las fuentes, citadas por la cadena CNN, agregaron que Obama defenderá su idea de que la reforma permita al Estado ingresar al mercado de la salud y ofrecer una cobertura que compita con la de las prepagas, pero en tono de sugerencia y no como una condición sine qua non para promulgar la ley que llegue a su despacho.

La llamada "opción pública" se convirtió claramente en la parte más polémica de la reforma que busca Obama durante el acalorado debate de más de un mes sobre la ley. Los demócratas más progresistas la defienden a ultranza, pero los republicanos y demócratas conservadores la rechazan.

Los críticos de la opción pública dicen que es una iniciativa "socialista" que condenará a muerte de las prepagas, porque serán incapaces de competir con el Estado. Quienes apoyan la opción dicen que la presencia del Estado en el mercado mejorará la calidad de las prestaciones y disminuirá sus costos.

"Vamos a suministrar un plan mucho más detallado", dijo Obama a ABC, y agregó que el discurso buscará "disipar algunos mitos y, francamente, tonterías que han estado flotando por ahí".

El mensaje llega luego de un mes muy poco favorable para Obama y sus aliados en el tema de la reforma sanitaria.

Después de que divisiones internas impidieran a los demócratas de la cámara baja aprobar un proyecto de ley en julio, muchos legisladores fueron increpados por críticos de la reforma en eventos celebrados durante el receso vacacional de agosto.

Al mismo tiempo, sondeos mostraron una caída del apoyo a Obama respecto del manejo del tema.

En caso de ser aprobada, una reforma que extienda la cobertura a los 45 millones de personas que no tienen ninguna será una victoria política histórica para Obama, un logro que durante décadas le fue esquivo a numerosos presidentes reformistas.

Pero el fracaso podría radicalizar a los republicanos y poner en jaque los deseos de Obama de impulsar otras leyes clave, sobre todo teniendo en cuenta que las elecciones legislativas del año próximo, según analistas.

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