9 de septiembre 2009 - 10:44

Obama sobre la reforma de salud: "Llegó el momento de la acción"

El presidente Barack Obama escoltado por el vicepresidente Joe Biden y la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
El presidente Barack Obama escoltado por el vicepresidente Joe Biden y la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
El presidente estadounidense Barack Obama detalló su reforma sanitaria en un desafiante discurso ante el Congreso en pleno, al que retó a "pasar a la acción", tras advertir que no está más dispuesto a "perder el tiempo".

Si no se aprueba una reforma sanitaria, "más estadounidenses perderán su cobertura cuando más la necesitan (y) más estadounidenses morirán", señaló Obama.

En tono retador, destinado visiblemente a reunir fuerzas del campo demócrata, vacilante tras los ataques de las últimas semanas, Obama advirtió: "el tiempo de las riñas se acabó". "Llegó el momento de la acción", añadió.

"No perderé tiempo con los que han hecho el cálculo de que es mejor políticamente matar este plan que mejorarlo", añadió Obama, interrumpido numerosas veces por los vítores de sus correligionarios, que dominan ambas cámaras del Congreso.

Los republicanos se mantuvieron elocuentemente en silencio, o abuchearon ligeramente algunos pasajes del largo discurso, de 45 minutos de duración.

Los objetivos del plan son tres, explicó Obama: suministrar un seguro a los que carecen de ello, dar más seguridad y estabilidad a los que ya lo tienen y reducir los costes sanitarios para las familias, las empresas y el gobierno.

"No soy el primer presidente que asume esta causa, pero estoy resuelto a ser el último", aseguró Obama.

Dirigiéndose directamente a la opinión pública estadounidense, Obama aseguró: "nada en nuestro plan requiere que usted cambie lo que ya tiene", en referencia a las pólizas privadas que pagan la inmensa mayoría de trabajadores y empresas.

En cambio, las aseguradoras deberán garantizar libre acceso a todos los que quieran una póliza, sin discriminar ni rechazar por tener problemas de salud previos, ni modificar o cancelar la cobertura por enfermedades imprevistas.

Para los aproximadamente 46 millones de estadounidenses sin cobertura, el gobierno se compromete a crear una especie de bolsa de seguros médicos, a la que individuos y empresas podrán acudir para buscar la póliza que les convenga, a precios competitivos.

Todo ello costaría en torno a 900.000 millones de dólares, reconoció Obama. Pero el presidente aseguró que ese dinero no se añadiría al galopante déficit público.

El discurso tenía un objetivo claro: imponer autoridad en un debate que se le escapó de las manos a Obama en las últimas semanas.

Las protestas ciudadanas a lo largo y ancho del país durante el mes de agosto, que los demócratas achacan a una campaña organizada de la oposición, acabaron por confundir a la opinión pública.

La reacción republicana deja presagiar que la colaboración bipartidaria no será fácil en el tramo final del debate, en el que Obama se juega buena parte de su capital político.

"La mayoría de los estadounidenses quieren escuchar al presidente decir a la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi; al jefe de la mayoría en el Senado, Harry Reid; y al resto del Congreso que es tiempo de recomenzar con un plan de sentido común, bipartidario", contestó el representante republicano de Luisiana, Charles Boustany.

La versión de la reforma aprobada en julio por la Comisión de Salud del Senado "crea 53 nuevas entidades burocráticas gubernamentales, añade cientos de millones de dólares a la deuda nacional y aumenta en cerca de 600.000 millones de dólares los impuestos a los generadores de empleo", criticó el republicano.

Estados Unidos es el país con los costes de sanidad per cápita más elevados del mundo.

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