31 de enero 2013 - 00:00

Obama suma a la guerra en África (desde el aire)

Washington - Una vez más, la tarea será de los drones. Estados Unidos quiere aumentar su presencia militar en el África occidental. De acuerdo con informaciones del diario The New York Times, hay planes de construir una base para los aviones militares no tripulados en Níger. De esta forma se podrían supervisar mejor las actividades de las células terroristas de Al Qaeda en la vecina Mali.

Si bien el diario citó a un funcionario del Gobierno que indicó que en principio sólo se realizarán misiones de vigilancia, no se descartan futuras incursiones armadas. De una u otra forma, estos planes son un indicio más de la masiva ampliación de las misiones con drones bajo la administración de Barack Obama.

En cada vez más países el servicio secreto CIA y las fuerzas de combate disparan misiles contra terroristas o los vigilan mediante estos robots alados dirigidos a distancia. Protestas como la del Gobierno en Pakistán -que es en realidad un aliado- son ignoradas abiertamente por Washington. Para Islamabad, los ataques con drones son una violación del derecho internacional.

Lo que comenzó en tiempos de George W. Bush como un intento en la lucha antiterrorista, se convirtió para su sucesor en el arma más importante contra Al Qaeda: en el primer mandato de Obama el número de vuelos de aviones no tripulados en Yemen y Pakistán se multiplicó por cuatro, informó el canal Fox News, y sólo en Pakistán hubo casi 300 vuelos. La New America Foundation y la página web longwarjournal.com señalaron que durante estas misiones murieron unas 2.000 personas.

En ocho años de gobierno de Bush, hubo 44 ataques con 400 muertos. De acuerdo con The New York Times, el Pentágono cuenta con unos 7.000 drones, mientras que hace 10 años eran apenas 50. En el Presupuesto 2012 se destinaron a esta partida 5.000 millones de dólares.

Sin embargo, Obama piensa más allá de Pakistán. Actualmente también hay drones sobrevolando países como Yemen, Irak, Afganistán y Somalia. Incluso una misión en conflictos como el de Siria no es una novedad. Ya en la operación de la OTAN contra el entonces líder libio Muamar el Gadafi dispararon, según informes de los medios, unas 150 veces contra edificios o tropas del régimen. Al final, aviones no tripulados atacaron el convoy en el que El Gadafi huía de Sirte, lo que finalmente llevó a su muerte.

Cuanto más descansa Obama en estas armas, que despegan desde la costa este de Estados Unidos, tanto más grande es la incomodidad de los analistas. Lo que más molesta a los defensores de los derechos humanos es la falta de perspectiva política. Nadie en el Capitolio puede hacerse una imagen completa sobre todas las misiones, ya que la CIA y los militares son controlados por comisiones estrictamente separadas. A esto se agrega que el Gobierno no define los ataques con drones como acto de guerra. Es por ello que Obama no debe rendir cuentas ante el Congreso por estas misiones.

Si bien debido a los éxitos en la lucha antiterrorista hay muchas personas que apoyan el empleo de drones, aumentan las voces críticas. "Es un escándalo absoluto", escribió Joshua Foust, del instituto de investigación American Security Project, a la revista The Atlantic. "Creamos una máquina de matar irresponsable de dimensiones industriales".

También hubo protestas cuando Obama asumió su segundo período. Algunos defensores de los derechos humanos tomaron una de las frases más famosas del defensor de los derechos civiles Martin Luther King, "I have a dream" ("Tengo un sueño"), y corearon "I have a drone" ("Tengo un drone") en las calles de Washington.

Sin embargo, el desarrollo de esta estrategia parece ya difícil de detener, ya que el rearme internacional está en pleno auge. Unos 50 países están construyendo ya sus propios drones, según los expertos.

Agencia DPA

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