10 de febrero 2015 - 20:00

Obama y Putin cruzaron acusaciones por la guerra

Obama, durante el coloquio telefónico, instó a Putin a escoger la oportunidad de encontrar una solución pacífica
Obama, durante el coloquio telefónico, instó a Putin a "escoger la oportunidad de encontrar una solución pacífica"
El presidente estadounidense Barack Obama responsabilizó a su colega ruso Vladimir Putin de "la escalada de violencia" en el este de Ucrania, en víspera de la reunión de paz que comenzará mañana en Minsk, Bielorrusia.

Además hizo responsable a Putin de sostener la ofensiva bélica de los separatistas filorrusos, mientras que el presidente ruso advirtió a Estados Unidos que la escalada militar se acelerará si Washington envía armamento letal al ejército de Kiev.

Obama, durante el coloquio telefónico, instó a Putin a "escoger la oportunidad de encontrar una solución pacífica" que se presentará mañana en Minsk, cuando comiencen las negociaciones entre Rusia, Francia, Alemania y Ucrania.

El jefe de la Casa Blanca también advirtió que si Rusia "prosigue con sus acciones agresivas" en Ucrania, con "el envío de tropas, armas y fondos para sostener a los separatistas, los costos para Rusia aumentarán".

Las negociaciones proseguían febrilmente esta noche entre los delegados que ya se encuentran en Minsk y a través de las gestiones directas en el denominado "formato Normandia" entre el, mandatario ruso Vladimir Putin, la canciller alemana Ángela Merkel, y los presidentes Petro Poroshenko de Ucrania y Francois Hollande de Francia.

La reunión de mañana está considerada como "la última chance diplomática" para alcanzar la paz en el campo de batalla de Donbass, oriente ucraniano, después de la mediación franco-alemana.

También el papa Francisco ha sumado su apoyo a una "solución negociada", ha recordado el director de la sala de prensa vaticana, padre Federico Lombardi.

Lombardi dio "por natural" que el Papa Francisco hablará de la crisis ucraniana con Merkel durante el encuentro del 21 de febrero en el Vaticano.

La vigilia del encuentro de Minsk es tensa y con señales contradictorias debido a la nueva ofensiva militar recíproca con la enésima matanza de civiles y la movilización de soldados rusos para ejercicios bélicos en la frontera común.

Rusia desafía por anticipado el posible envío de armas letales a Kiev por parte de Estados Unidos, una opción bélica que también es resistida por la mayoría de los países europeos.

El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, acusó a Estados Unidos y Occidente de alentar una guerra "interestatal" en Ucrania en la que se vería involucrado su país.

Patrushev advirtió que un posible endurecimiento de las sanciones europeas "sería un paso hacia la desestabilización" que supuestamente alienta Occidente. La única señal positiva procede de Kiev, donde el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ievgheni Perebiinis, argumentó que el gobierno ucraniano "es cautelosamente optimista" sobre la cumbre de mañana, "aunque es necesario estar preparados para el peor escenario".

En cualquier caso, a su juicio, la cumbre de mañana "no es la última oportunidad" para encontrar "una solución pacífica" al conflicto.

Un escenario, este último, avalado por una fuente diplomática vecina a las tratativas, citada por Ria Novosti: para mañana no está previsto la firma de "documento alguno sobre los resultados de la cumbre".

"Probablemente podemos esperar una declaración conjunta", agregó la fuente. Todo hace presagiar, sin embargo, que el vértice de Minsk será al menos el inicio de un proceso de paz, aunque sea en el papel, para frenar los vientos de guerra y congelar el conflicto.
Cualquier indicio en esa dirección será positivo, coinciden los analistas.

Dmitri Peskov, portavoz de Putin, coincidió que Rusia "está realmente interesada" para resolver la cuestión ucraniana. Otra señal importante es el envío a Minsk del asesor presidencial de Putin, Vladislav Surkov, ex ideólogo y eminencia gris del Kremlin, considerado como el director de la anexión de Crimea y de la Operación Novorossia, como era llamada en época zarista la región ucraniana oriental reivindicada ahora por los
rebeldes.

El propio Putin -que hoy en su visita al Cairo ha regalado entre sonrisas un fusil Kalashikov al presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi- había precisado en los días pasados que la cumbre de Minsk se reducirá mañana a "encontrar un acuerdo en varios puntos".

Los más controvertidos siguen siendo la definición de la línea del frente (Kiev perdió mil kilómetros cuadrados por los acuerdos de Minsk de septiembre pasado), el control de las fronteras entre Rusia y Ucrania (Moscú se refiere a las negociaciones directas entre Kiev y los rebeldes), el estado de las regiones separatistas (federalización para Moscú, descentralización para Kiev) y una eventual fuerza de paz.

Sobre las fuerza de paz, el Kremlin propone un contingente bielorruso y kazajo, pero Kiev se niega considerar porque se trata de dos países aliados de Rusia.

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