Obama y Putin cruzaron acusaciones por la guerra
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Obama, durante el coloquio telefónico, instó a Putin a "escoger la oportunidad de encontrar una solución pacífica"
También el papa Francisco ha sumado su apoyo a una "solución negociada", ha recordado el director de la sala de prensa vaticana, padre Federico Lombardi.
Lombardi dio "por natural" que el Papa Francisco hablará de la crisis ucraniana con Merkel durante el encuentro del 21 de febrero en el Vaticano.
La vigilia del encuentro de Minsk es tensa y con señales contradictorias debido a la nueva ofensiva militar recíproca con la enésima matanza de civiles y la movilización de soldados rusos para ejercicios bélicos en la frontera común.
Rusia desafía por anticipado el posible envío de armas letales a Kiev por parte de Estados Unidos, una opción bélica que también es resistida por la mayoría de los países europeos.
El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, acusó a Estados Unidos y Occidente de alentar una guerra "interestatal" en Ucrania en la que se vería involucrado su país.
Patrushev advirtió que un posible endurecimiento de las sanciones europeas "sería un paso hacia la desestabilización" que supuestamente alienta Occidente. La única señal positiva procede de Kiev, donde el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ievgheni Perebiinis, argumentó que el gobierno ucraniano "es cautelosamente optimista" sobre la cumbre de mañana, "aunque es necesario estar preparados para el peor escenario".
En cualquier caso, a su juicio, la cumbre de mañana "no es la última oportunidad" para encontrar "una solución pacífica" al conflicto.
Un escenario, este último, avalado por una fuente diplomática vecina a las tratativas, citada por Ria Novosti: para mañana no está previsto la firma de "documento alguno sobre los resultados de la cumbre".
"Probablemente podemos esperar una declaración conjunta", agregó la fuente. Todo hace presagiar, sin embargo, que el vértice de Minsk será al menos el inicio de un proceso de paz, aunque sea en el papel, para frenar los vientos de guerra y congelar el conflicto.
Cualquier indicio en esa dirección será positivo, coinciden los analistas.
Dmitri Peskov, portavoz de Putin, coincidió que Rusia "está realmente interesada" para resolver la cuestión ucraniana. Otra señal importante es el envío a Minsk del asesor presidencial de Putin, Vladislav Surkov, ex ideólogo y eminencia gris del Kremlin, considerado como el director de la anexión de Crimea y de la Operación Novorossia, como era llamada en época zarista la región ucraniana oriental reivindicada ahora por los
rebeldes.
El propio Putin -que hoy en su visita al Cairo ha regalado entre sonrisas un fusil Kalashikov al presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi- había precisado en los días pasados que la cumbre de Minsk se reducirá mañana a "encontrar un acuerdo en varios puntos".
Los más controvertidos siguen siendo la definición de la línea del frente (Kiev perdió mil kilómetros cuadrados por los acuerdos de Minsk de septiembre pasado), el control de las fronteras entre Rusia y Ucrania (Moscú se refiere a las negociaciones directas entre Kiev y los rebeldes), el estado de las regiones separatistas (federalización para Moscú, descentralización para Kiev) y una eventual fuerza de paz.
Sobre las fuerza de paz, el Kremlin propone un contingente bielorruso y kazajo, pero Kiev se niega considerar porque se trata de dos países aliados de Rusia.




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