11 de diciembre 2007 - 00:00

Oposición rechaza la Constitución de Evo

La Paz (AFP, EFE, DPA) - La aprobación el domingo de una nueva carta magna por la mayoría oficialista de la Constituyente provocó ayer preocupantes signos de división en Bolivia, donde cinco de los nueve prefectos (gobernadores) del país rechazaron el texto y comenzaron a debatir mecanismos para declarar una autonomía de facto de sus departamentos (provincias).

Los gobernadores de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Cochabamba desconocieron la Constitución con el anuncio de que pondrán en vigor un mecanismo que les permitirá adoptar unilateralmente la autonomía de sus departamentos.

La autonomía fue reconocida en la Constitución, pero en coexistencia en pie de igualdad con las municipales e indígenas, lo que le resta en la práctica cualquier utilidad.

«El 15 de diciembre vamos a presentar al pueblo los estatutos autonómicos aprobados por las diferentes asambleas departamentales» y «vamos a implementar una autonomía de derecho», anunció el prefecto de Pando, Leopoldo Fernández.

El prefecto de la próspera Santa Cruz, Rubén Costas, rechazó la nueva carta magna porque considera que «es una Constitución del MAS (Movimiento Al Socialismo, del presidente Evo Morales), que nos está llevando definitivamente al abismo y a la fractura del país».

Santa Cruz es el epicentro de la oposición a Morales y donde unas 400 personas mantienen una huelga de hambre desde hace una semana contra el gobierno izquierdista.

De la misma manera, el prefecto de Tarija, Mario Cossío, la desconoció «porque vulnera todo el marco legal».

Mientras tanto, el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, denunció un «atropello» del oficialismo.

El texto, que será ahora sometido a referendo, fue aprobado en particular por la mayoría oficialista de la Constituyente en una maratónica sesión de 15 horas entre sábado y domingo que contó con asistencia de nueve partidos pequeños, entre estos algunos de oposición, aunque estuvo ausente la principal fuerza opositora, Podemos, del ex presidente Jorge Quiroga.

Desde Buenos Aires, donde asistió a la investidura de la presidente argentina, Cristina de Kirchner, Morales dijo que a pesar de la resistencia civil contra su gobierno «no estoy asustado, sé dónde me he metido».

El mandatario consideró que someter la reforma a consulta popular «es la profundización de la democracia» y dijo no tener «ningún temor» sobre su resultado.

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