18 de diciembre 2002 - 00:00

Ordenó Bush poner en marcha su plan de defensa antimisiles

Ordenó Bush poner en marcha su plan de defensa antimisiles
Washington (AFP, Reuters) - George W. Bush anunció ayer un impulso definitivo al despliegue del sistema de defensa antimisiles para blindar a su país de un eventual ataque, al disponer que desde 2004 se instrumente el plan que tendrá sus bases en Alaska y Colorado, pero que contará necesariamente con bases en diferentes puntos del mundo, en mar y tierra.

La decisión se produce luego de que Washington denunciara el tratado antimisiles firmado en 1972 con Moscú, que prohibía el despliegue de tal sistema, anunciado después de la cumbre con el presidente ruso Vladimir Putin. «Estados Unidos tomará todas las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos contra lo que puede ser su mayor riesgo: los males catastróficos que podrían ser provocados por Estados hostiles o grupos terroristas dotados de armamentos de destrucción masiva y de los medios de utilizarlos», declaró Bush en un comunicado leído por su portavoz, Ari Fleischer.

Más tarde, Gran Bretaña y Dinamarca anunciaron que recibieron sendos pedidos formales del gobierno estadounidense para utilizar instalaciones de ambos países en el marco del proyecto algo más modesto que el de «La guerra de las galaxias», como se conoció el plan durante el gobierno del presidente Ronald Reagan. El ministro de Defensa británico, Geoff Hoon, expuso ante el Parlamento, aunque todavía no hay una respuesta oficial a la Casa Blanca.

Fuentes de la administración Bush anticiparon que 10 misiles interceptores serían instalados desde ahora hasta 2004 en una base de Alaska, y otros 10 hacia 2005 o 2006. En junio pasado se construyeron en el estado blanco silos en la base de Fort Greely. La aspiración es que alcance a proteger no sólo a los EE.UU., sino también a sus aliados en Occidente y Oriente, especialmente Israel.

«Aunque modesto, este despliegue reforzará la seguridad de los Estados Unidos y servirá de punto de partida para mejorar y expandir la capacidad de defensa luego, cuando se progrese en la investigación y en el diseño de tecnologías de defensa antimisiles a la luz de la evolución de la amenaza», agregó el presidente estadounidense.

Bush dio luz verde al programa -criticado por Rusia, China e incluso países europeos, que temen un desbalance militar abrumador a favor de los EE.UU.- a pesar del fracaso de una prueba en la que un misil de ensayo no logró hacer blanco en un misil de largo alcance, realizada la semana pasada.
Desde 1999, cinco ensayos del programa de misiles terrestres de intercepción a mitad del vuelo tuvieron éxito, otros dos fracasaron, al igual que el último del 11 de diciembre.

«Cuando asumí el cargo, me comprometí a transformar la estrategia de seguridad de los Estados Unidos y su capacidad de defensa para enfrentar las amenazas del siglo XXI», afirmó el presidente.

Los militares estadounidenses deben tratar de poner a punto un sistema extremadamente ambicioso: misiles terrestres que intercepten a los misiles enemigos luego de su lanzamiento, a medio camino o en fase descendente, pero también, sistemas de intercepción de misiles lanzados desde el mar o por láser disparados desde aviones o satélites desde el espacio, todo coordenado por una compleja estructura de radares. La central de computación hacia la que convergen los datos queda en Colorado. En tiempo real debe ser informada la trayectoria del misil y debería ser lanzado un interceptor con un misil de propulsión y «un vehículo extraatmosférico matador». La velocidad de impacto sería de 24.000 kilómetros por hora.

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