21 de noviembre 2002 - 00:00

OTAN adoptaría la doctrina de los ataques preventivos

Praga - La cumbre de la OTAN en Praga marcará hoy el comienzo de una profunda transformación de la Alianza que la llevará, en su nueva lucha global contra el terrorismo, a aplicar los conceptos de la defensa preventiva y la acción fuera de la zona euroatlántica.

Los jefes de Estado o gobierno de los diecinueve países aliados comenzaron a llegar ayer a la capital checa para una cumbre de dos días en la que darán luz verde a la mayor ampliación en la historia de la organización militar (sumará a Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Bulgaria, Eslovenia y Eslovaquia) y consagrarán una radical mutación de su naturaleza tras los atentados del 11 de setiembre de 2001.

• Concepto militar

La «cumbre de la transformación», como le gusta definirla al secretario general, George Robertson, aprobará un nuevo concepto militar para la defensa contra el terrorismo que constituirá una de las decisiones «estrella» de la reunión, según adelantaron fuentes diplomáticas.

Esta nueva misión de la OTAN, una alianza nacida en 1949 para hacer frente a la hipotética invasión de Europa occidental por parte de la Unión Soviética, la llevará a superar dos viejos tabúes: que su acción militar debía ser meramente reactiva, siempre en respuesta a un ataque enemigo, y que había de limitarse a repeler las agresiones contra el territorio de sus miembros dentro de la zona euroatlántica.

«Los diecinueve» aprobarán en Praga un nuevo concepto militar contra el terrorismo que introducirá, según las fuentes, tres novedades fundamentales.

En primer lugar, la OTAN está decidida a actuar no sólo contra los grupos terroristas responsables directos de agresiones como las sufridas por EE.UU. el 11-S, sino «contra quienes los amparen» o den apoyo material o cobijo. Cualquier estado, grupo, organización o actor no estatal que suponga una amenaza para la Alianza o la seguridad de sus miembros quedará englobado dentro de este nuevo concepto militar antiterrorista.

• Sin límites

Segundo, en dicho combate, la Alianza se movilizará «cuando y donde sea preciso», es decir, sin limitación geográfica ninguna, para no dejar santuario alguno a los terroristas.

Tercero y último, los alia-dos afirmarán que en ningún otro ámbito es más cierto, como en la lucha contra el terrorismo, el viejo adagio de «más vale prevenir que curar».

La aceptación por todos los miembros de esta
«doctrina de la defensa preventiva» (esbozada por el presidente George W. Bush en setiembre de este año) frente al terror no ha resultado fácil, a pesar de que la vieja teoría de la Guerra Fría también autorizaba a la Alianza a atacar primero a una fuerza enemiga en actitud claramente hostil. El compromiso final especificará, no obstante, que la OTAN evaluará «caso por caso» la conveniencia de tomar acciones militares preventivas.

• Directrices

Además, el Consejo Atlántico ya aprobó en junio una serie de directrices políticas para la lucha contra el terrorismo que dejan claro el principio de que la organización actuará siempre dentro de la legalidad internacional y respetando la Carta de las Naciones Unidas.

En Praga, los líderes de la OTAN tomarán otra decisión trascendental para el cumplimiento de esta misión antiterrorista de la Alianza: la aprobación de una nueva fuerza de reacción o respuesta aliada (NRF, en sus siglas en inglés). Compuesta de unos 21.000 hombres, esta fuerza modular, con componentes terrestre, aéreo y naval, deberá permitir a la Alianza reaccionar rápidamente a cualquier amenaza, especialmente la que plan-teen los terroristas, en cualquier teatro de operaciones.

La NRF nacerá con un triple objetivo: responder a cualquier crisis con rapidez y eficacia, ser capaz con su mera presencia de evitar que una crisis empeore y, en caso de grave conflicto armado, resistir el tiempo necesario hasta la llegada de la Gran Alianza.

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