15 de mayo 2008 - 00:00

Otro crimen de lesa humanidad de la ETA

Un policía inspecciona la casa cuartel atacada en la madrugada de ayer en el País Vasco. Según el gobierno socialista español, los terroristas buscaban consumar una masacre.
Un policía inspecciona la casa cuartel atacada en la madrugada de ayer en el País Vasco. Según el gobierno socialista español, los terroristas buscaban consumar una masacre.
Madrid (DPA, EFE, AFP) - La explosión de un potente coche bomba del grupo terrorista ETA causó la muerte de un agente de la Guardia Civil y heridas a otros cuatro en una casa cuartel de ese cuerpo en el País Vasco español, un atentado que, según el gobierno, buscó provocar una verdadera matanza.

El artefacto, que contenía hasta 300 kilogramos de explosivos, causó ayer a la madrugada graves destrozos en el edificio, ubicado en la pequeña localidad de Legutiano, a unos 15 kilómetros de la capital vasca de Vitoria, y se teme que además haya ocasionado daños en un puente y una represa cercanos.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, condenó el primer atentado mortal de ETA producido durante su nueva administración como una acción «cobarde, miserable y criminal».

«La democracia se impondrá al terror, la libertad vencerá al fanatismo asesino», manifestó el jefe del Ejecutivo en una declaración institucional ante el pleno del Congreso de los Diputados, al tiempo que llamó a la unidad de los demócratas en la lucha contra la «barbarie criminal».

«Caminemos juntos y unidos porque así seremos más fuertes y la derrota de ETA estará más cerca», exhortó Rodríguez Zapatero. Como respuesta, el jefe de la oposición conservadora, Mariano Rajoy, se ofreció para conformar «consenso» democrático contra los terroristas.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó de «especialmente malvado» este «horroroso atentado», porque los terroristas querían «producir una masacre» colocando una bomba tan potente frente a un edificio en el que dormían 29 personas, entre ellas cinco niños -uno apenas un bebé- y una joven de 18 años.

«Cuando me informaron, me pregunté si habrá alguien tan mal nacido como para justificar un atentado así», añadió el ministro. Lo cierto es que el golpe mereció la repulsa unánime de los partidos democráticos, incluido el nacionalismo moderado de Juan José Ibarretxe, que lidera el gobierno regional vasco. Sin embargo, éste insistió con su polémico plan de celebrar en octubre un referendo soberanista en el País Vasco, rechazado por el gobierno central español.

De hecho, el atentado se produjo seis días antes de que Ibarretxe sea recibido por Rodríguez Zapatero, quien calificó de «ocurrencia» esa consulta, que considera inconstitucional.

  • Unidad

    Después de la explosión, todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso consensuaron un documento, firmado también por los sindicatos y la patronal, en el que se comprometen a «responder con unidad y firmeza» a ETA y «combatir con coraje y fortaleza democrática» al grupo armado hasta derrotarlo definitivamente.

    Contra lo que suele ser habitual, esta vez ETA no dio ningún aviso de bomba, por lo que no hubo posibilidad de evacuar el cuartel, semidestruido por la deflagración. De hecho, el agente que murió en el atentado, Juan Manuel Piñuel, de 41 años y padre de un hijo de 6, se encontraba de guardia y fue sorprendido por la explosión cuando alertaba al centro operativo de seguridad de Vitoria sobre la existencia de una camioneta sospechosa frente al cuartel. En ese vehículo, los terroristas habían escondido la bomba, que activaron poco antes de huir en otro automóvil, que luego abandonaron con un dispositivo incendiario, un mecanismo para borrar huellas que, sin embargo, pudo ser desactivado por la policía.

    Ninguno de los cuatro agentes heridos corre peligro, si bien uno de ellos tuvo que ser operado de urgencia, detalló Pérez Rubalcaba, cuyo departamento cree que detrás del atentado está el temido Comando Vizcaya de ETA, al que se atribuye toda una serie de ataques terroristas desde el final del alto el fuego de la organización en junio de 2007.

    Desde que fracasó el proceso de paz entre ETA y el gobierno socialista, la organización ha asesinado a seis personas, entre ellas los dos inmigrantes ecuatorianos que murieron en diciembre de 2006 en un atentado perpetrado contra el aeropuerto de Madrid.

    De las 834 personas muertas en atentados de ETA desde 1968, un total de 204 eran guardias civiles, incluido el agente fallecido en Legutiano.
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