Como represalia a una decisión estadounidense equivalente, un juez federal brasileño dispuso que todos los ciudadanos norteamericanos que ingresen en Brasil desde el 1 de enero sean fotografiados y que se tomen sus huellas dactilares. La decisión se tomó con base en un pedido del Ministerio Público Federal y, si no es apelada, será de aplicación obligatoria. Por temor al terrorismo, EE.UU. había dispuesto que a partir de 2004 sus agentes de aduana usen la fotografía y las huellas digitales de los dos dedos índice de cada viajero para verificar su identidad.
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