29 de enero 2002 - 00:00

País con recursos, pero con una población pobre

En los últimos meses, Nigeria se convirtió en una referencia obligada para los analistas y los simples ciudadanos preocupados por la imparable escalada del riesgo-país. La razón: ese país y la Argentina competían por el primer lugar en el ranking de la mala reputación econó-mica.

La República Federal de Nigeria es el más populoso estado africano y el más grande de Africa occidental. Su población llega a los 115 millones de habitantes, divididos en 250 etnias diferentes.

A nivel económico, Nigeria en un país con importantes recursos naturales, básicamente petróleo, al punto de que es el quinto país productor de la OPEP. Con todo, su Producto Bruto Interno per cápita alcanza apenas a 260 dó-lares y su deuda externa asciende a 27.000 millones.

País de habla inglesa, tiene una superficie de 923.773 kilómetros cuadrados, su capital es Abuja y su centro económico es Lagos.

Nigeria es una república federal formada por 36 estados y un distrito federal. Declaró su independencia en octubre de 1960 y, salvo un breve paréntesis entre 1979 y 1983, fue gobernada por regímenes militares entre 1966 y 1999, año en que la elección del presidente Olusegun Obasanjo marcó el paso a la demo-cracia.

La elección de Obasanjo, un cristiano anglicano del Sur, acentuó sin embargo los tradicionales contrastes con los musulmanes del Norte, que tenían expresión en los regímenes militares. De la población 45% es de fe musulmana y otro tanto es cristiana; el resto de la población practica cultos animistas.

En la primavera boreal de 2000 los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes que siguieron a la aplicación de la «sharia» (ley coránica) en tres estados del norte (Zamfara, Níger, Sokoto) provocaron al menos 1.000 muertos. La medida provocó el entusiasmo de los fieles musulmanes, pero produjo consternación entre los cristianos.

• Conflictos constantes

Los conflictos entre cristianos y musulmanes son, además, una constante en Nigeria: incluso la guerra por el intento de secesión de Biafra en el Sudoeste (1967-70, un millón de muertos) fue provocada en parte por incidentes en el Norte entre los musulmanes locales y los inmigrantes cristianos de la etnia ibo.

El país es un enorme y complicado mosaico de creencias religiosas y grupos étnicos diferentes. Por pura conveniencia administrativa, en 1914 los ingleses unieron una serie de regiones diversas, de límites inciertos, zonas que desde entonces resultaron víctimas de un estado de violencia endémica.

En la parte central y meridional del país la convivencia de grupos étnicos musulmanes, cristianos y animistas es bastante fácil. Los problemas proceden de las áridas regiones septentrionales en las que se habla la lengua hausa, y donde se levantan las capitales de antiguos emiratos islámicos como Kano, Katsina y Sokoto.

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