Pakistán en crisis: gobierno busca destituir a Musharraf
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La moción parlamentaria podría tener lugar el próximo 11 de agosto. El presidente sostiene que no piensa dimitir, perder poder ni exiliarse.
Comandantes del Ejército se reunieron anoche en la ciudad de Rawalpindi, cercana a Islamabad, pero un oficial militar dijo que «fue una reunión de rutina».
Musharraf tomó el poder como general en 1999, derrocando a Sharif, y gobernó Pakistán durante ocho años. Sin embargo, se vio considerablemente debilitado tras dejar el cargo de jefe del poderoso Ejército del país.
El presidente se ha vuelto cada vez más impopular en casa y ha perdido apoyo parlamentario luego de que sus aliados sufrieran una fuerte derrota en elecciones de febrero. Pese a ello, el mandatario se resiste a los pedidos de renuncia.
«Las políticas económicas seguidas por el general Musharraf durante (los) últimos ocho años han llevado a Pakistán al borde de una paralización económica crítica», denunció un comunicado conjunto leído por Zardari. «Trabajó para socavar la transición a la democracia», agregó.
Algunos analistas dicen que la contiendapor el poder fue una distracción para la toma de medidas necesarias para lidiar con los problemas económicos de Pakistán y ha minado el esfuerzo por controlar a los militantes islámicos violentos, especialmente a lo largo de la frontera con Afganistán.
Estados Unidos y el gobierno de Afganistán aseguran que las áreas fronterizas del país sirven como refugio para los combatientes talibanes y de Al-Qaeda.
Dos tercios de los legisladores deben votar a favor de la destitución para que Musharraf sea apartado del poder, pero el resultado de la votación se presenta incierto.
Mientras que en la Cámara baja las fuerzas gubernamentales tienen 235 de los 342 escaños, en el Senado los partidos que teóricamente apoyan a Musharraf suman 40 de los 100 asientos, y los partidos de la coalición tan sólo tienen 16 senadores.
Sumando los legisladores de ambas cámaras, la aritmética parlamentaria dice que las formaciones del gobierno se quedan a 44 votos de los 295 necesarios para impugnar a Musharraf, por lo que los partidos minoritarios y los independientes podrían decidir el desenlace del proceso.




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