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De vuelta en su casa, Guillermo Rigondeaux se mostró ayer junto a su esposa y su hijo.
¿Por cuánto tiempo podrá conservar el amplio departamento, la TV de pantalla gigante,
el equipo de audio y el auto que le provee el régimen comunista por su condición
de deportista de élite?
Rigondeaux, en declaraciones concedidas en su departamento de Altahabana, aseguró que no hubo deserción, sino «un problema de disciplina».
Según su versión, en la que quedan muchos cabos sueltos, los dos boxeadores estaban pasados de peso y decidieron abandonar la Villa Panamericana, tras lo cual estuvieron durante varios días con un grupo de empresarios cubanos y alemanes en una playa brasileña. Pero, afirmó, finalmente optaron por regresar a Cuba.
«No teníamos intención de desertar», afirmó Rigondeaux, quien reconoció que salieron de la villa «sin autorización».
«Cometimos una gran indisciplina y estamos dispuestos a asumir lo que sea», admitió el joven boxeador, quien explicó que durante su estancia en la «casa de visita» de La Habana se entrevistaron con funcionarios del Comité Central del Partido Comunista.
Allí recibieron «bastantes presiones», pero «el comportamiento de todo el mundo fue muy bueno, el criterio de todo el mundo, muy bueno», dijo.
Ahora «estamos esperando ver qué pasa», apuntó Rigondeaux, quien aguarda «orientaciones superiores» para saber si volverá a boxear en Cuba. Aunque «si es por mí, estoy decidido como siempre hasta ahora y he tratado de mantener todos mis títulos», comentó.
La versión contrasta con la que ambos pugilistas dieron a la policía en Brasil, según la cual fueron secuestrados y drogados en Rio de Janeiro.
Por el momento, Rigondeaux sigue cobrando un salario de 650 pesos cubanos mensuales (unos 27 dólares), conserva su departamento, propiedad del Instituto Nacional de Deportes y Recreación Física (INDER), y las autoridades le han devuelto su auto.
Rigondeaux no quiere pensar que éste pueda ser el final de su carrera: «Pienso que no, ahora es que yo peleo».
El deportista no confirmó las versiones de medios brasileños según las cuales él y Lara habrían recibido una oferta del empresario alemán de origen turco Ahmet Oner, el mismo que en diciembre de 2006 contrató a los boxeadores cubanos Yan Barthelemí, Yuriolkis Gamboa y Odlanier Solís, quienes abandonaron al equipo con el que viajaron a una competencia en Venezuela.
Sus deserciones se sumaron a las de otros importantes boxeadores cubanos, como Diosvelys Hurtado, Juan Carlos Gómez y Joel Casamayor, quienes fueron campeones del mundo en Estados Unidos.




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