Para Monti, los italianos quizás deberán hacer "sacrificios"

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El primer ministro italiano Mario Monti declaró que los italianos deberán tal vez hacer "sacrificios" en el marco de las medidas necesarias para sacar al país de la crisis.

Interrogado en una conferencia de prensa sobre qué esperaba a los italianos, Monti respondió: "Sangre, no, lágrimas tampoco, sacrificios tal vez". Insistió además en que su gobierno deberá seguir hasta 2013 porque otra fecha "le quitaría toda credibilidad".

Mario Monti, dijo además que sus primeras conversaciones para formar un nuevo gobierno fueron constructivas.

Luego de recibir durante todo el día a las delegaciones políticas, el premier pidió un poco de tiempo a los mercados para formar su equipo y poner en marcha un programa.

El excomisario europeo de 68 años continuará las consultas con líderes políticos y sociales del país el martes.

Esta nueva ronda de consultas terminará con la presentación por Monti de una lista restringida, sin duda de una docena de ministros, al jefe de Estado, Giorgio Napolitano.

Monti comentó la agitación de los mercados este lunes y les pidió tiempo. En "democracia, se necesitan plazos precisos" para preparar un gobierno y su programa, subrayó agregando que está "seguro de que los mercados serán pacientes y comprenderán".

Su designación por el presidente fue bien recibida en un primer momento por los mercados pero el escepticismo terminó por imponerse luego de la caída inesperada de la producción industrial en la zona euro en septiembre.

La Bolsa de Milán, que arrancó este lunes en verde, se agitó fuertemente a media jornada y cerró en rojo con una fuerte caída de 1,99%.

La primera subasta del Tesoro Italiano tras la designación de Monti logró captar 3.000 millones de euros a cinco años a una tasa de 6,29%, frente a 5,3% en una emisión similar en octubre pasado. La semana pasada las tasas a 10 años superaron 7%, un nivel juzgado insostenible para la tercera economía europea que tiene una colosal deuda pública de 1,9 billones de euros (120% del PIB).

El primer ministro designado, apodado a veces el "cardenal" por su prudencia, debe constituir un equipo compuesto principalmente por tecnócratas, aunque haya subrayado que le gustaría incluir "políticos". El nuevo gobierno debería durar hasta 2013, cuando se organizarán elecciones legislativas, estimó.

Según el presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, el nuevo gobierno obtendrá la confianza del Parlamento de aquí al viernes.

Monti se comprometió, una vez en funciones, a trabajar en la urgencia y con el objetivo de que Italia "vuelva a ser protagonista" en Europa.

Un portavoz del comisario europeo Olli Rehn, subrayó que "incluso con un nuevo gobierno, nuestro diagnóstico sobre la economía italiana no cambia". La Unión

Europea, convencida de que Roma no alcanzará su objetivo de equilibrio presupuestario en 2013 a pesar de los planes de austeridad adoptados los últimos meses, pidió nuevas medidas de rigor.

Monti, conocido por su competencia y su independencia como comisario europeo (1994-2004), representa un "cambio de época" para Italia luego de 17 años de "berlusconismo". El "profesor" simboliza "el desafío de la seriedad" y de "otra Italia", según los editorialistas.

La gran incógnita será cuánto durará su equipo. El presidente Giorgio Napolitano querría evitar elecciones anticipadas, ya que Italia debe colocar para abril de 2012 unos 200.000 millones de euros en bonos del Estado.

Pero por bravata o para evitar la implosión de su partido, Silvio Berlusconi advirtió que su formación, el Pueblo de la Libertad (PDL), la más importante de la cámara baja con más de 200 diputados, podría "retirar su respaldo en cualquier momento" a Monti si por ejemplo el nuevo gobierno intenta modificar la ley electoral.

En el plano económico Monti debería anunciar rápidamente nuevas medidas de recorte, como lo pide la UE.

Podría restablecer un impuesto a las propiedades inmobiliarias, derogado por Berlusconi, así como una tasa a las grandes fortunas, una medida que inclusive los industriales están dispuestos a aceptar, pero que afectaría directamente al jefe de gobierno saliente, entre los hombres más ricos de Italia.

La reforma, entre otras, del sistema de jubilaciones y la privatización de servicios públicos como agua, luz y recolección de residuos podría desatar también una ola de protestas impredecible.

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