Parapoliciales cobran por dar protección a Rio
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Armados con pistolas y fusiles, los milicianos aprovechan los horarios de descanso de sus actividades para «fiscalizar» las comunidades por las que circulan en motocicletas, automóviles y camiones propios, con chalecos a prueba de balas, consignó a su vez «O Estado de Sao Paulo».
«Somos policías. Coordinamos e instruimos a la población. Estamos en las comunidades que quieren vivir bien allí», afirmó un miliciano, con 20 años de carrera en la policía. Los milicianos afirmaron que las quejas de los moradores fueron el motivo del inicio de operativos para expulsar de las favelas al Comando Vermelho, la facción criminal más antigua de la ciudad.
Según uno de ellos, que como el resto de los entrevistados no fue identificado, los traficantes que actuaban allí se trasladaron a otras « favelas», a las que aún no llegaron las milicias.
Las milicias mantienen algunas actitudes « asistencialistas» de los narcos locales, como la de proveer garrafas de gas, intervenir ante peleas entre vecinos o mandar a la escuela a un niño, si lo ven en las calles en horario escolar.
Además de «administrar» las áreas, los parapoliciales actúan como «justicieros», tal como los narcos, relató una mujer al afirmar que mataron a un joven de la «favela» por haberse peleado con su hermano.
La actuación de las milicias en las favelas fue uno de los presuntos motivos de la reciente ola de ataques a delegaciones y garitas policiales, e incendios de ómnibus en Rio que causaron la muerte de al menos 25 personas y dejaron unos 30 heridos.
El primer día de los ataques, jueves 28 de diciembre, los agresores lanzaron panfletos en los que criticaron a «las milicias que maltratan a los pobres de las 'favelas'».
La ola de violencia llevó a las autoridades estaduales a solicitar al gobierno federal el envío de tropas de elite de la Fuerza Nacional de Seguridad, integrada por policías militares y bomberos de todo Brasil, cuyo arribo es esperado en los próximos días.



