Pasaporte español, vía de escape para jóvenes venezolanos
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La incertidumbre de Cordeiro es compartida por miles de españoles y por una parte notable de la sociedad venezolana. Más que por las crecientes penurias económicas, la extensa colonia hispana se siente angustiada por el futuro de sus hijos, en particular por una nueva ley de Educación que parece destinada a implantar un mayor control ideológico. El temor al dirigismo político en escuelas y universidades motiva a muchos españoles plantearse irse del país.
Desde que en 2001 se empezó a radicalizar la llamada revolución bolivariana, algunos españoles comenzaron a hacer el viaje de retorno. El año pasado se marcharon 10 mil de los 145 mil inscritos en el consulado. Eduardo Cerro, el cónsul general, explica que si se incluyen a familiares con derecho a la nacionalidad, la colonia española asciende a 300 mil personas.
«Chávez, a mis hijos no los toques», dijo Luisa Linares, una bióloga muy inquieta porque de limitarse la patria potestad de los padres eso significaría impedir la salida del país a los niños nacidos en Venezuela.
La clase media tradicional -ha surgido una nueva burguesíarevolucionaria, que se ha enriquecido gracias a su cercanía con Chávez-tiene muy presente lo sucedido en Cuba tras el triunfo de Fidel Castro. Los paralelismos son inevitables. Después de ganar el referéndum revocatorio, el presidente venezolano, con el control de todos los poderes del Estado, en forma progresiva ha ido cerrando espacios democráticos.
José Quintana, ingeniero canario con 58 de sus 63 años en Venezuela, tramita los pasaportes de toda su familia porque «no me gusta vivir en un régimen totalitario». Dice que nadie sabe el alcance de la nueva ley de Educación: «Vivimos en permanente zozobra, sin saber qué es verdad o mentira. El gobierno provoca una especie de terrorismo mental. Si nos vamos de Venezuela no es por dinero, sino por libertad. No nos gusta que nos impongan lo que hemos que hacer. Sentimos impotencia, desespero, frustración. Al no existir Estado de derecho, aquí no tienes a quién acudir, aquí se mete a la gente en la cárcel por diferir en la forma de pensar».
El ingeniero Carlés Llagostera afirma que «Chávez copia el proceso cubano». Subraya el hostigamiento a que son sometidos quienes firmaron a favor del revocar el mandato de Chávez: «Si eres empresario, dejas de existir para el gobierno; si eres funcionario, te despiden; si eres un particular, tienes problemas para sacarte el pasaporte. Como si fuéramos unos apestados».
Silvia Vidal, diseñadora de vestuario del canal RCTV, dice que la limitación a la libertad de expresión llega al extremo de que hay autocensura en las telenovelas: «Hay censura de lenguaje y desnudos, no se pueden dar besos apasionados hasta después de las 23. Por ley, las emisoras de radio han de dedicar 50% de su programación musical a temas folclóricos, y del 50% restante, 10% se debe dedicar a música latinoamericana».
Desde su Valencia natal, a la que acaba de llegar tras residir 28 años en Venezuela, Valentín Sánchez dijo vía telefónica que regresó a España tras verse obligado a cerrar una fábrica de confección.




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