Uno de los principales aliados del Ejército estadounidense en Irak, el jefe tribal sunita Abdul Sattar Abu Risha, murió ayer en un atentado. Este, que estrechó la mano de George Bush durante la visita del presidente al país árabe del 3 de setiembre (foto), fue víctima de una bomba que estalló bajo su auto en la localidad de Ramadi, capital de la provincia de Al-Anbar, bastión de la insurrección que él había ayudado a pacificar al convencer a otros jefes locales de oponerse a Al-Qaeda. Su muerte fue calificada por el Pentágono de «trágica pérdida».
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