Perú firmó libre comercio con EE.UU. y hay polémica

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Washington (Reuters, AFP, EFE, ANSA) - Estados Unidos y Perú firmaron ayer un tratado de libre comercio, abriendo camino a una dura lucha política en ambos congresos: mientras la oposición a George W. Bush reclama garantías de que Lima cumplirá con las normas laborales internacionales, el vencedor de la primera vuelta de los comicios presidenciales peruanos, Ollanta Humala, amenaza con una revisión del texto.

El presidente de Perú, Alejandro Toledo, acompañó a su ministro de Comercio, Alfredo Ferrero, en la ceremonia de firma del tratado. El mandatario espera convencer al Congreso saliente de su país de que lo apruebe antes de la asunción del nuevo gobierno, prevista para el 28 de julio.

«Este es un hito histórico», dijo un eufórico Toledo en una conferencia de prensa tras la firma del acuerdo, celebrada en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington. Sin la entrada al mercado estadounidense, de casi 300 millones de consumidores, «el próximo presidente no podrá cumplir con sus promesas electorales» de crear puestos de trabajo para los más pobres, advirtió.

  • Mensaje

    El presidente sostuvo que durante su gobierno se creó 1,6 millón de empleos y auguró que, gracias al TLC, su sucesor podrá crear «el doble de puestos de trabajo». En un mensaje dirigido tácitamente al candidato nacionalista Humala, afirmó que «ser nacionalista es generar trabajo; ser nacionalista es abrir mercados; ser nacionalista es preocuparse por los más pobres; ser nacionalista es ser comprensivo del mundo global (...) Ser nacionalista es pensar en el futuro del Perú, más allá de las promesas electorales. Es ser elegido democráticamente y gobernar democráticamente».

    Humala reiteró ayer que no está en contra de la firma de un TLC con Estados Unidos, porque está a favor de ampliar los mercados, sino del acuerdo suscrito, que «ha sido mal negociado». Por eso, formuló un llamado al actual Congreso, que, insiste, tiene apenas 4% de aprobación ciudadana, «no se preste a ratificarlo» y permita al nuevo gobierno intentar una renegociación.

    Humala subrayó que el acuerdo debe ser sometido a un referéndum y que, al firmarlo, Toledo ha hecho uso de una facultad legal, pero sin estar legitimado para hacerlo.

    Un problema para Perú es que en diciembre vencen las preferencias arancelarias vigentes como contraprestación a la cooperación bilateral en materia de lucha antidrogas. Estas, en principio, no podrían ser prorrogadas, por lo que peligran 600.000 puestos de trabajo en el país sudamericano, que destina a EE.UU. 30% de sus exportaciones.

    La polémica en torno al TLC no se agotará en Perú; de hecho, en EE.UU. se le augura un arduo tratamiento legislativo.

    El pacto es similar a un convenio que el Capitolio aprobó por estrecha mayoría el año pasado con cinco países centroamericanos y República Dominicana (CAFTA). Muchos demócratas que denunciaron que las cláusulas laborales no eran lo suficientementeestrictas han presentadolos mismos argumentos contra Perú.

  • Estrategia

    «Este acuerdo con Perú es clave para nuestra estrategia de impulsar la prosperidad en nuestro hemisferio», dijo el representante comercial de Estados Unidos, Rob Portman, en un comunicado.

    La firma del acuerdo fue por los mercados que, además, comienzan ya a digerir el resultado de los comicios del domingo. Los operadores razonan que las posibilidades de Humala de ganar la segunda vuelta no son altas, y que aun cuando la disputa sea con el resistido Alan García, éste deberá apelar a una alianza con sectores centristas que moderarán su acción de gobierno. Así, la Bolsa de Lima subió ayer 4,1%, y la moneda local, el sol, trepó 0,72% frente al dólar.

    El empresariado elogió unánimemente la firma. José Miguel Morales, presidente Confiep, el mayor gremio empresarial del Perú, señaló que «las relaciones internacionales del país no se pueden detener por una elección».
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