Moscú (AFP, ANSA, EFE) --La decisión de Irak de romper un contrato petrolero con la empresa rusa Loukoil permitirá al Kremlin marcar más nítidamente su apoyo a Estados Unidos frente al régimen de Saddam Hussein, estimaban ayer en Moscú analistas, subrayando que Irak busca a todo precio minimizar el impacto de su determinación.
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La noticia se dio a conocer en momentos en que los expertos de la ONU en Irak esperaban refuerzos y, mientras en Londres, los opositores al régimen de Bagdad tratan de olvidar sus divergencias para el futuro «Después de Saddam». «Bagdad se quedó sin defensores sólidos en Moscú tras su decisión de romper el contrato de explotación de uno de sus yacimientos petrolíferos más importantes, el West Qurna 2, al sur del país, que suscribió en 1997 con la primera compañía petrolera rusa», estimó el experto político militar independiente Pavel Felgenhauer. «Era Loukoil quien marcaba las directrices de la política sobre Irak en el ministerio de Relaciones Exteriores y en el Kremlin», afirmó Felgenhauer. «El Kremlin deseaba desde hace tiempo renunciar a su apoyo a Irak, ahora ya puede hacerlo», añadió el experto.
El viernes una fuente gubernamental rusa citada por la agencia Ria Novosti estimó que el gesto de Bagdad «arrebataba a Rusia una de sus razones más poderosas de oponerse a una intervención militar contra Irak». Esta amenaza, apenas disimulada, confirmaba que el petróleo es un elemento clave del juego político que se desarrolla en torno al régimen de Hussein y que los grupos de presión proiraquíes en Moscú acababan de sufrir una importante derrota.
La reacción oficial rusa, que se produjo ayer, 72 horas después de que Irak anunciara la ruptura del contrato con Loukoil, fue más diplomática. Moscú lamentó la decisión de Bagdad y expresó su deseo de que el contencioso pueda solucionarse a través del diálogo. Antes de que este texto fuera difundido, las autoridades iraquíes intentaban ya minimizar los daños.
• Más inspectores
Mientras tanto, veinte expertos son esperados en Bagdad para reemplazar y también reforzar los equipos en desarme que estarán ahora compuestos por 113 miembros. El sábado, los 98 expertos presentes en Irak realizaron 11 visitas, el mayor número desde el inicio de su trabajo el 27 de noviembre, tras cuatro años de interrupción.
Por otra parte, en Londres unos 300 representantes de la oposición iraquí seguían celebrando un congreso sobre el futuro «Después de Saddam Hussein», que iniciaron el sábado, y tratan de mostrar unidad contra el «dictador». «Es una conferencia histórica para un Irak después de la dictadura», dijo al concluir la primera jornada uno de los jefes de la oposición, Jalal Talabani.
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