5 de julio 2002 - 00:00

Pinochet renunció al Senado y se aleja ya de la política

Augusto Pinochet anunció ayer su salida definitiva de la vida pública chilena. Según analistas, a partir de este gesto Chile podrá completar su transición democrática.
Augusto Pinochet anunció ayer su salida definitiva de la vida pública chilena. Según analistas, a partir de este gesto Chile podrá completar su transición democrática.
Santiago (AFP, ANSA, Reuters, EFE) - El ex presidente militar chileno Augusto Pinochet se retiró ayer definitivamente de la vida pública al renunciar a su cargo de senador vitalicio, tres días después de que la Corte Suprema lo liberara del juicio que enfrentaba por asesinatos y secuestros por la demencia senil que padece.

Pinochet, de 86 años, entregó al jefe de la Iglesia Católica chilena, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, una carta en la que manifestó su intención de abandonar el cargo parlamentario que ocupaba desde 1998 y que él mismo creó a través de la Constitución que instauró durante su régimen, en 1980. «Las condiciones de salud no le permiten ejercer plenamente como senador y por eso ha presentado la renuncia», sintetizó Errázuriz, quien llevó personalmente la misiva al presidente del Senado, Andrés Zaldívar.

De esta manera el ex hombre fuerte chileno sale del centro de la escena tras protagonizar la vida política de su país en dos períodos claramente diferenciados: En primer término, como presidente del gobierno militar que comenzó con el derrocamiento de Salvador Allende en 1973 y culminó con el reinicio de la democracia a manos del democristiano Patricio Aylwin en 1990, y un segundo capítulo con la avalancha de juicios en varios países del mundo por crímenes de lesa humanidad que tuvieron lugar desde la segundo mitad de los 90, y algo más tarde en Chile.

•Alivio

El apartamiento de Pinochet fue tomado con alivio por el gobierno de Ricardo Lagos, que desde el inicio del mandato trató de ubicar al ex dictador como «parte del pasado» en palabras del propio presidente. La alianza gobernante siempre consideró su cargo de senador vitalicio como un lastre del gobierno militar que no permitía enfriar las relaciones políticas y encarar una reforma constitucional democrática, eliminando por ejemplo los cargos de por vida y la elección parlamentaria binominal por distrito que elimina representación de las minorías.

«Se cierra un capítulo de una historia que comenzó hace mucho. Esperemos que esto traiga un poco más de tranquilidad a todos los sectores», reiteró Lagos antes de partir a Buenos Aires para la cumbre del Mercosur.

La renuncia del ex mandatario es bienvenida inclusive entre la derecha más leal a su figura, sector que no oculta su interés en distanciarse de su simbolismo político y dejar atrás la carga que le supone ante las elecciones presidenciales de 2005.

«Es una decisión que se tomó anoche (por el martes), junto con los abogados y la familia», informó
Marco Antonio Pinochet, su hijo, en declaraciones a Radio Cooperativa.

La dimisión al cargo surgió como una consecuencia lógica desde que el lunes la Corte Suprema sobreseyó en forma definitiva el proceso que enfrentaba por los 75 asesinatos y secuestros de la denominada Caravana de la Muerte en 1973, tras el golpe de setiembre, por una demencia producto de su edad y cerró cualquier posibilidad de enjuiciarlo en el país. Si bien Pinochet perdió la inmunidad como senador, ganó la que le corresponde como ex presidente.

En los últimos coletazos de las acciones judiciales emprendidas en su contra, el abogado de desaparecidos y asesinados
Hugo Gutiérrez adelantó que ahora buscarán una reparación económica civil para las familias en respuesta a esos hechos, que podría ascender a 441.000 dólares por cada víctima.

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