Washington (AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Los Estados Unidos tendrían prácticamente todo listo para lanzar un ataque a Irak en enero, según informó el diario «The New York Times». Esa información coincide con el escepticismo con que fue recibido por Washington el informe del arsenal armamentístico iraquí de doce mil páginas, que ayer llegó a Viena, y que como dato más relevante contendría la admisión del régimen de Saddam Hussein de que tuvo planes nucleares, pero que no llegó a ensamblar la bomba atómica.
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«Nos acercamos rápidamente al punto en el que, en caso de llegada de una orden, podemos realizar operaciones en Irak», manifestó al diario neoyorquino un alto funcionario militar.
«The New York Times» informó que en la región se encuentran unos 60.000 soldados e infantes de Marina, así como 200 aviones de guerra, que serían comandados por el general Tommy Franks junto a mil estrategas militares. Sólo en Kuwait, el ejército estadounidense tiene listo el armamento de dos brigadas, una tercera está en camino, amén de cuatro portaaviones.
Mientras las doce mil fojas del informe de Saddam Hussein llegaban a la sede de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) en Viena, y otra copia a las oficinas de Naciones Unidas en Nueva York, el asesor para asuntos científicos de la presidencia iraquí, Ameb al-Saadi, reveló que su país nunca estuvo en condiciones de ensamblar ni probar una bomba nuclear antes de que comenzara el programa de desarme impuesto desde 1991, aunque sí tuvo planes para hacerlo. Saadi afirmó que «ahora les toca a los expertos internacionales responder» a esta pregunta. «Teníamos los programas, pero todavía no los habíamos reunido ni probado», subrayó.
•Tiempo
Lo cierto es que la dimensión y el detalle del informe implicarán un análisis que promete extenderse en el tiempo, y lo que es más importante, luego demandará que los inspectores de las Naciones Unidas verifiquen en el campo todo lo declarado. La ganancia de tiempo por parte del régimen iraquí no será menor que el debate que volverá a producirse en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para interpretar el informe, decidir sobre el mantenimiento de su confidencialidad y determinar los próximos pasos.
«Esperamos que los Estados Unidos estén satisfechos», afirmó Al-Saadi. Es una recolección «honesta, verídica y exhaustiva». En relación con las afirmaciones de George W. Bush y de Tony Blair de que no había margen de dudas sobre la posesión de armas nucleares de parte del gobierno iraquí, el funcionario respondió que «si tienen algo en contra, que lo muestren, que se lo den a la AIEA. Cuanto más pronto lo hagan, mejor».
Cuando Bush o el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, se refieren a «pruebas», «hablan de fuentes de información exclusivas que se perderían si el enemigo sabe que los Estados Unidos las poseen», afirmó un responsable norteamericano. «Por eso no podemos ser más específicos», añadió.
El jefe de la misión de inspección de la ONU, Hans Blix, se refirió a las acusaciones de Washington y Londres: «Creen que tienen informaciones secretas, pero nosotros no hemos recibido nada que así lo pruebe». Los inspectores visitaron ayer el complejo de Falouja, al oeste de Bagdad, y también registraron tres instalaciones ubicadas al noroeste de la capital, donde se solían producir armas biológicas y químicas, aunque partes de esos centros fueron destruidas en la Guerra del Golfo de 1991 y posteriormente en 1998. En tanto, un nuevo grupo de 25 inspectores de la ONU llegó a Bagdad para unirse a los expertos que ya se encuentran en el país desde el 25 de noviembre.
En relación con el documento iraquí, el entorno de Bush se mostró cauteloso, pero las aguas entre los demócratas se volvieron a dividir: «No hay razón alguna para que haya guerra» si el informe es correcto e Irak sigue respetando la resolución de la ONU, sostuvo el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, a su arribo a Oslo, donde el martes recibirá el premio Nobel por la Paz. En tanto, el senador demócrata y ex candidato a la vicepresidencia, Joseph Lieberman, sostuvo que el informe iraquí es «una mentira de 12.000 páginas y 100 libras» de peso, y vaticinó «serias consecuencias» para Irak.
En tanto, Kuwait rechazó las acusaciones del sábado del presidente Hussein por la invasión de 1990-91, calificó de «falsa inocencia» su pedido de disculpas al pueblo kuwaití y acusó al iraquí de querer fracturar el país.
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