Podría haber más de 100.000 muertos en Myanmar

Mundo

El saldo mortal del ciclón Nargis en Myanmar podría ascender a 100.000 personas, según la encargada de negocios estadounidense en Rangún, Shari Villarosa, mientras miles de desesperados supervivientes esperaban hoy la llegada de ayuda.

La comunidad internacional reclamó a la hermética junta militar birmana que permita la entrada sin restricciones de la asistencia.

Oficialmente, los muertos ascienden ya a 22.980 (el anterior saldo era de 22.464), los desaparecidos son 42.119 y los heridos 1.383.

Sin embargo, "podría haber más de 100.000 muertos en el área del delta" de Irrawaddy, dijo Villarosa, citando una organización cuyo nombre no suministró.

Agregó que según una fuente gubernamental de Myanmar que no nombró, "95% de los edificios han desaparecido" en el área del delta.

Un periodista de una agencia internacional consiguió llegar a Labutta, una localidad en esa zona citada por Villarosa que tenía 90.000 habitantes y que fue arrasada por el ciclón antes de quedar sumergida por seis metros de agua.

Allí vio como los supervivientes tienen que compartir con los que van llegando las escasas cantidades de arroz salvaje que tienen. Buscan desesperadamente cocos, cuya corteza impide que las bacterias ataquen el interior de la fruta.

"No podemos dormir", explicó uno de ellos, "oímos a gente que grita por la noche, deben ser los fantasmas de los vecinos".

Millones de personas se quedaron sin hogar, según la poca presencia internacional sobre el terreno, y la capital parece aún un campo de batalla, con farolas, rótulos publicitarios y árboles cruzados sobre las calzadas.

Myanmar rechazó en 2004 la ayuda internacional tras el paso del tsunami. En esta ocasión los primeros envíos entran con cuentagotas y los empleados de las organizaciones internacionales y las no gubernamentales siguen esperando a que les den visados cinco días después del paso de la tormenta.

Aunque ya llegó un avión de la ONU y se espera que lo haga otro a finales de semana, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de Naciones Unidas reveló que hay 22 toneladas de suministros bloqueadas en la frontera con Tailandia a la espera de autorización para continuar viaje.

La Casa Blanca dijo que Myanmar todavía no ha respondido a su oferta de ayuda, mientras el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a las autoridades birmanas que faciliten la entrada de la asistencia.

"Ante la magnitud del desastre, el secretario general exhortó al gobierno de Myanmar a responder a la ola de apoyo y solidaridad internacional al facilitar la llegada de trabajadores humanitarios y el ingreso de alimentos y materiales de todas las maneras posibles", declaró en un comunicado.

En la antes frondosa capital birmana, los arboles fueron arrancados de cuajo y acabaron destrozando casas y coches.

La última vez que los populares monjes aparecieron con tal fuerza en las calles de Rangún fue en septiembre, cuando lideraron las manifestaciones contra la junta militar reprimidas a sangre y fuego.

Dejá tu comentario