22 de enero 2004 - 00:00

Polémica ahora por los "lentes de la verdad"

Unos anteojos que incorporan un minidetector de mentiras, recién lanzados por una compañía en Estados Unidos, podrían convertirse pronto en pieza clave del personal de seguridad de aeropuertos y otros lugares expuestos a atentados terroristas, advierten expertos.

Parece una broma, una idea sacada de una película de James Bond o, peor todavía, un paso hacia un mundo decididamente orwelliano. Sin embargo, estos extraños lentes pronto podrían formar parte del atuendo habitual de los espías, la policía o los guardias de seguridad de los aeropuertos, a los que evitaría tener que adivinar si lo que el pasajero dice es cierto o no.

La tecnología que incorporan los novedosos anteojos a través de un dispositivo para analizar la voz de quien los usa (desarrollada en Israel y que comenzará a ser comercializada en EE.UU. por la empresa V -por «voz» y «veritas», verdad en latín-) consiste en un detector de mentiras que, por ejemplo, se activaría cada vez que el personal de seguridad le pregunte al pasajero si entre sus planes está secuestrar un avión. Los lentes mostrarían a continua-ción una lucecita verde, amarilla o roja para indicar el grado de veracidad de la respuesta.

V presentó este singular invento en la Convención de Electrónica de Consumo (CES) que se acaba de celebrar en Las Vegas y, para regocijo de los asistentes, analizó la voz de persona-jes famosos, entre ellos, Michael Jackson, acusado de pederastia.

La tecnología se vale de un sistema de procesamiento de se-ñales auditivas que utiliza unos 8.000 algoritmos para analizar cada sonido. De esta manera, la maquinita es capaz de detectar las emociones que se transmiten a través de la voz. Según la empresa, pruebas piloto realizadas en comisarías de EE.UU. indican que es más eficaz que el polígrafo común.

No bien se sugirió que el dispositivo podría ser aplicado en medidas de seguridad antiterroristas del gobierno de George Bush, la polémica se instaló en EE.UU., y la Unión Estadouni-dense de Libertades Civiles ya se pronunció furiosamente en contra.


Otra aplicación de esta tecnología -no menos útil, sugirieron, mordaces, algunos observadores-serviría para analizar, por ejemplo, el nivel de veracidad de los discursos políticos.

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