4 de julio 2007 - 00:00

Polémica por perdón de Bush a ex alto asesor

Washington (EFE, AFP, Reuters) - La Casa Blanca dejó ayer abierta la posibilidad de un perdón total al influyente Lewis Libby, pese a que la decisión de librarlo de prisión puso en pie de guerra a los demócratas, que acusan al gobierno de creerse por encima de la ley.

«Con respecto al futuro, no descarto nada», dijo ayer el presidente de EE.UU., George W. Bush, un día después de eximir al ex alto asesor gubernamental de los dos años y medio de cárcel a los que había sido sentenciado por mentir y obstruir la Justicia durante una investigación sobre la filtración a la prensa de la identidad de la ex espía de la CIA Valerie Plame.

Bush aseguró haber sopesado cuidadosamentesu decisión, que calificó de «muy difícil», e insistió en que la multa de 250.000 dólares y la prisión condicional de dos años que tendrá que afrontar Libby son un castigo «severo».

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  • Indicó que había considerado el historial del ex jefe de gabinete del vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, su servicio al país, así como el veredicto del juez, a la hora de decidir cómo proceder al respecto.

    Las palabras de Bush se sitúan en línea con las de su portavoz, Tony Snow, quien hoy señaló durante su rueda de prensa diaria que Libby podría solicitar un perdón absoluto, lo que explica que la Casa Blanca no descarte esa posibilidad.

    Como ex jefe de Gabinete y mano derecha durante casi cinco años de Cheney, Libby encarna, para los detractores de Bush, los engaños que condujeron a la invasión de Irak en marzo de 2003.

    Ese grupo recuerda que el nombre de Plame salió publicado en la prensa en julio de 2003, poco después de que su marido, el ex diplomático Joseph Wilson, acusara a la Casa Blanca de utilizar argumentos falsos para justificar la guerra en esa nación árabe.

    En el lado opuesto del espectro político, los más conservadores aducen que la condena forma parte de un asalto al gobierno de Bush en general y al vicepresidente Cheney en particular.

    Los argumentos oficiales no convencieron a los líderes demócratas, que acusaron al jefe de Estado de eximir «a los suyos» y de ponerse por encima de la ley.

    La senadora demócrata por Nueva York y aspirante a la presidencia, Hillary Clinton, señaló, tras conocer la noticia, que «esta reducción de la pena envía la señal clara de que en esta administración el amiguismo y la ideología están por encima de la Justicia».

    Algunos de los diarios más influyentes del país como «The New York Times» y «The Washington Post» también criticaron la benevolencia de Bush, aunque tampoco faltó quien abogue por el perdón total a Libby, como el influyente diario financiero «The Wall Street Journal».

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