24 de agosto 2007 - 00:00

Polémica por reconstrucción de Pisco

Pisco (AFP, EFE) - Perú inició la reconstrucción ocho días después de un terremoto que destruyó una región al sur de Lima con un saldo provisional de 540 muertos, tarea que se prevé ardua por la magnitud de la tragedia.

Trascurrida la primera semana después del sismo, los habitantes de Pisco, la ciudad más golpeada por la tragedia, tienen ahora la tarea de remover las toneladas de escombros en que quedaron convertidas sus viviendas sepultando a muchos de sus parientes.

El balance del gobierno arroja como saldo provisional 540 muertos, unos 1.100 heridos y cerca de 200.000 damnificados en las ciudades afectadas: Pisco, Ica, Chincha y Cañete. Sólo en Pisco la destrucción alcanzó a 80% de los edificios y viviendas.

La elevada cantidad de damnificados complica la acción del gobierno para cumplir con las necesidades básicas de alimentación y abrigo, lo que provoca protestas de la población, buena parte de la cual duerme en centros de refugio o en la calle.

Unas 800 toneladas de ayuda humanitaria han llegado a Pisco para la distribución en la ciudades afectadas, lo que incluye la cooperación internacional, informó el estatal Instituto Defensa Civil.

«Nadie se va a morir de hambre o de sed», aseguró hace unos días el presidente Alan García ante las denuncias que hablan de una acción tardía del gobierno para atender la emergencia.

El próximo paso, según el mandatario, es la limpieza de la ciudad, congestionada por cerros de escombros, trabajo que se realizará en los siguientes 10 a 15 días para luego programar la reconstrucción, que, según los especialistas, podría durar hasta cuatro años.

Como paso previo, en los tres últimos días de agosto se efectuará un censo para que el gobierno cuente con un padrón de damnificados con el cual trabajar.

Un tema que generará debate es si Pisco debe reconstruirse en el mismo lugar, como pide la mayoría de sus pobladores. Para Julio Kuroiwa, uno de los sismólogos peruanos más importantes, la ciudad debe levantarse lejos de la orilla del mar, porque su suelo es altamente peligroso.

En el lado político, la izquierdista Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) anunció que decidió otorgar una tregua social al gobierno para que pueda atender la tragedia.

Su secretario general, Mario Huamán, dijo que se suspendió un paro nacional que se había programado para fin de mes y también marchas callejeras.

El ministro de la Producción, Rafael Rey, señaló ayer en Lima que el impacto del violento terremoto en la economía limitará el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) nacional, que para este año se estimaba cercano a 7%, en 0,3 o 0,4 de punto porcentual.

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