3 de diciembre 2003 - 00:00

Polémico salvataje de medios en Brasil

Una inesperada polémica acaba de estallar entre el gobierno de Brasil e importantes medios de comunicación, que acusan a las autoridades de pretender hacerse de una prensa adicta mediante favores crediticios para medios altamente endeudados. Un debate que trae, sin duda, sus ecos a la Argentina, donde parte de la prensa se encuentra en similar situación.

El presidente del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil dijo el martes que el año que viene lanzará un programa de apoyo a las empresas de medios de comunicación del país, muchas de las cuales tienen grandes deudas debido a las fuertes devaluaciones del real de 1999 y 2002.

El mayor conglomerado de medios de Brasil, Organizaciones Globo, está reestructurando actualmente una deuda de 1.200 millones de dólares, con incumplimientos desde el año pasado.

Todas las empresas de medios «están en una situación patrimonialmente precaria y no hay democracia sin una gran prensa libre», dijo el titular del BNDES, Carlos Lessa, en un seminario en el Congreso de Brasil. «En este momento la prensa necesita ser amparada, si no corre el riesgo de la destrucción. Cabe al BNDES en 2004 hacer un programa de fortalecimiento de esas empresas, imprescindibles para el desarrollo brasileño, que están, por gestiones o errores del pasado, en una situación relativamente difícil», agregó, sin dar más detalles.

La iniciativa ha merecido críticas del ámbito periodístico y político por el temor a que el programa pueda comprometer la independencia del periodismo. El más duro fue Octavio Frías de Oliveira, uno de los llamados «barones» de la prensa brasileña y editor del influyente matutino «Folha de Sao Paulo», quien expresó su «recelo» por el proyecto y dijo en una entrevista que lo que interesa al gobierno son «medios puestos de rodillas» ya que «medios independientes no interesan a ningún gobierno». Su declaración despertó un debate en el Congreso, donde legisladores oficialistas indicaron que la ayuda no buscaba interferir en la libertad de prensa sino sanear una industria en dificultades.

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