Los cubanos que tienen algún ingreso en dólares pudieron ayer aprovechar el primer día de permiso oficial para comprar electrodomésticos como televisores y ollas arroceras. La gran mayoría, mientras, se encontró con precios prohibitivos.
Habana - Mucho «mirar», más ganas aun de comprar, pero «poco dinero» para hacerlo. Numerosos cubanos se acercaron ayer con curiosidad a las tiendas autorizadas de La Habana a ver qué ofrecían en el primer día de liberación oficial de la venta de computadoras, DVD y otros electrodomésticos, para constatar que muchos de los productos aún no habían llegado a los estantes.
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«Hoy empezamos, lo que no tenemos todavía son los productos», admitía un empleado del popular centro comercial Carlos III de La Habana. Tampoco otro de los comercios autorizados, en el centro La Puntilla, podía aún ofrecer las prometidas computadoras -de las que por el momento no hay ni rastro en la ciudad- o los microondas y DVD previstos para la venta.
«Los equipos no han llegado aún, están en el proceso de embarcarlos en el transporte que los va a traer para ubicarlos», explicó Carlos Grass, gerente de la tienda. «Pero estamos en condiciones, una vez que estén los equipos aquí, de ponerlos a la venta de la manera más tranquila, más normal, empezar el proceso de comercialización, que para nosotros es una expectativa bastante aceptable», aseguró.
El centro comercial Paseo, en el Malecón habanero sí ofrecía ya ayer algunos de los productos a los que hasta ahora no tenían acceso los cubanos en las tiendas: ollas arroceras -de mucha importancia en un país con gran consumo de este alimento-, DVD y bicicletas eléctricas. Aunque los precios echaban a muchos para atrás.
«Está carísimo, y más para lo que la gente gana aquí», se quejaba un joven que miraba con curiosidad la bicicleta eléctrica, que bajo un gran cartel de «oferta nueva» ponía el precio en una etiqueta mucho más pequeña: 794 pesos convertibles (unos 850 dólares).
A su lado, una mujer contemplaba embelesada uno de los televisores grandes puestos a la venta. «¿Cómo no voy a querer comprarlo? ¿Tú sabes lo que me gusta a mí el televisor plano aquél? Ese sería mi vida, figúrate tú, pero....», comentó. Un «pero» que se refería al precio, de unos 2.000 dólares.
Salarios
«Hay quien puede pagarlo, el que tiene familiares afuera y remesas sí puede, pero el que trabaja aquí no», señalaba en referencia al salario medio de los cubanos, de unos 17 a 20 dólares.
Ernesto se contaba entre los compradores frustrados. Este decorador de 45 años se acercó ayer junto a su esposa a ver si con su salario, de 273 pesos nacionales (unos 12 dólares), podía permitirse «cualquier cosa para la casa que nos hiciera falta». Al final, lo único que hizo, admitió, es «mirar».
Porque «la verdad es que no nos alcanza el salario para comprar». «No tengo computadora, no tengo celular... no puedo comprar. El salario mío no me da. Tengo que vender mi auto o la casa para comprar la computadora», se quejaba.
A partir de mediados de mes, los cubanos podrán adquirir un teléfono celular libremente, en el marco del levantamiento de «exceso de prohibiciones» que ha efectuado Raúl Castro desde que asumió la presidencia a finales de febrero. Eso sí, al igual que en el caso del levantamiento de la prohibición para los nacionales de alojarse en hoteles hasta ahora reservados para turistas o alquilar coches, los precios estarán en pesos convertibles (el CUC, 24 veces más alto que el peso nacional en que recibe su salario la mayoría de los cubanos) y en las mismas tarifas aplicadas a los extranjeros, al menos por el momento.
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