Jerusalén - Aviones F-16 de combate de la fuerza aérea israelí lanzaron ayer dos ataques contra blancos palestinos en Gaza, luego de que un atentado en la ciudad de Beer Sheva dejara dos soldados muertos, y de que, en un hecho inédito, el grupo integrista Hamas lanzara dos cohetes Al-Qassam-2 contra blancos dentro del territorio israelí. La semana pasada, el gobierno de Ariel Sharon había advertido que el uso de esos misiles implicaría el cruce de una «línea roja» que Israel no estaría dispuesto a tolerar, algo muy cercano a una declaración de guerra total contra la Autoridad Palestina (AP).
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Por lo menos diez palestinos resultaron heridos, entre ellos dos empleados de Naciones Unidas, cuando las bombas hicieron impacto en un complejo policial cercano a la residencia y la casa de gobierno del líder palestino Yasser Arafat en Gaza. Fuentes palestinas dijeron que después del ataque se produjo un apagón en la ciudad.
Poco antes, cerca de la una y media del mediodía, dos mujeres soldados israelíes murieron y otras 24 personas resultaron heridas, cuando dos atacantes palestinos abrieron fuego contra un quiosco, a la entrada de una base militar en la ciudad de Beer Sheva, al sur de Israel. La mayoría de los afectados eran soldados que salieron de la base para almorzar. Un oficial armado abatió a uno de los atacantes, y el segundo fue reducido más tarde por otros uniformados. La zona del ataque fue clausurada y se alejó a todo el público, ya que uno de los palestinos muertos vestía un cinturón explosivo que debió ser neutralizado. El grupo islamista Hamas se hizo responsable por el ataque. Asimismo, el ejército israelí volvió a dividir la Franja de Gaza en dos. Fuerzas militares bloquearon el paso de palestinos de Norte a Sur.
• Cohetes
En tanto, en un hecho inédito, dos cohetes palestinos del tipo Al-Qassam-2, disparados desde la Franja de Gaza, hicieron impacto en campo abierto, dentro del territorio israelí, sin provocar víctimas. Se trata de la primera vez que los palestinos lanzan este tipo de proyectiles, a pesar de las amenazas israelíes de represalias sin precedentes, en caso de ser usados. La semana pasada fue interceptado en la ribera occidental un camión con siete cohetes de ese tipo. Con sus 5 a 7 kilómetros de radio de alcance, disparados desde algunas localidades palestinas próximas a la «línea verde» podrían hacer impacto en centros urbanos israelíes, densamente poblados. Casi al mismo tiempo en que fueron disparados los misiles, la policía de la AP anunció haber apresado a Al-Rul, ingeniero responsable de la fabricación del Al Qassam.
Al regresar de Washington, donde se había reunido con el presidente George W. Bush, Sharon convocó a los altos mandos militares y de los servicios secretos, además del ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer, y del de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, a consultas de emergencia en su granja Shikmim, en el Negev. Dos días atrás, Ben Eliezer había advertido que el uso de los Al-Qassam-2 implicaría para Israel el cruce de una «línea roja» que ese país no podría tolerar, algo muy cercano a la declaración de una guerra total contra la Autoridad Palestina. Al aterrizar en el aeropuerto de Tel Aviv, Sharon volvió a acusar a Arafat de responsabilidad directa por los atentados terroristas de los últimos días. Fuentes políticas israelíes dijeron que se trataba de una de las deliberaciones de mayor importancia del minigabinete de seguridad. El hecho de que los dos cohetes Al-Qassam-2 disparados ayer no hubieran causado daños ni víctimas podría moderar la reacción israelí, esta vez.
Sobre todo en momentos en que, el diario «Ha'aretz» dio a conocer que Peres habría alcanzado un nuevo acuerdo interino de paz con el presidente del Parlamento palestino, Abu Alá, y ha pedido a otros dirigentes del Partido Laborista que lo ayuden a «venderlo» a la opinión pública.
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