13 de diciembre 2005 - 00:00

Preocupa a Australia violencia antiárabe

Melbourne, Australia (EFE, AFP, Reuters) - Una ola de violencia racista que destrozó autos y ventanas, y que tiene en la mira a personas de origen árabe, se desató ayer en Sidney por segunda noche consecutiva. El primer ministro australiano, John Howard, hizo un llamado a la tolerancia étnica y religiosa tras los hechos incitados por los supremacistas blancos, según la Policía.

La tensión racial gatilló la violencia el domingo en la playa Cronulla, cuando unas 5.000 personas, algunas entonando cantos racistas, atacaron a jóvenes con antepasados provenientes de Oriente Medio, argumentando que estaban defendiendo su sector costero luego que salvavidas fueron atacados la semana pasada por jóvenes de origen árabe.

Luego la violencia se esparció a una segunda playa, Maroubra, donde decenas de hombres armados con bates de béisbol golpearon cerca de 100 autos. En Botany Bay, la Policía se enfrentó con cientos de jóvenes y dijo que un hombre fue apuñalado en un suburbio en el sur de Sidney.

«Atacar personas en base a la raza y su extracción étnica es totalmente inaceptable y debe ser repudiado por todos los australianos, es una falta de respeto a sus antepasados y a la política», dijo ayer Howard en una conferencia de prensa.

La Policía del estado de Nueva Gales del Sur dijo que un grupo de neonazis y partidarios de la supremacía de la raza blanca agitaron a un grupo de borrachos en Cronulla.Por otro lado, una multitud de jóvenes ebrios y molestos, algunos envueltos en banderas australianas, gritaban que no querían más libaneses. La turba acechó y atacó a australianos con apariencia de personas provenientes de Oriente Medio. Más de 20 personas resultaron heridas y otras 12 fueron arrestadas por los incidentes.

Líderes musulmanes y árabes dijeron que la violencia era algo previsible porque personas de sus comunidades habían estado sujetas a una campaña racista, especialmente desde que comenzó la guerra en Irak y desde los ataques con bombas en la isla de Bali, en Indonesia, donde murieron varios australianos.

«Los australianos árabes han tenido que lidiar con el racismo, el abuso y el temor de un contragolpe racial durante varios años, pero estos disturbios llevarán el miedo a un nuevo nivel», dijo el director del Consejo Arabe Australiano,
Roland Jabbour.

Los sucesos recordaron a los recientes disturbios en Francia, cuando miles de inmigrantes musulmanes y norafricanos generaron desbordantes hechos de violencia.

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